Denuncia de Elvis Guerra, diseñador del vestido que Sheinbaum utilizó el 15 de septiembre, aceleró el despliegue del Gabinete de Seguridad
Denuncia de Elvis Guerra, diseñador del vestido que Sheinbaum utilizó el 15 de septiembre, aceleró el despliegue del Gabinete de Seguridad

En una operación quirúrgica, fuerzas federales capturaron a Iván Sánchez Santiago, “El Cromo”, líder operativo de “Los Cromos”, el brazo armado que sostenía la red criminal del expresidente municipal de Juchitán, Oaxaca, el morenista Miguel Sánchez Altamirano, “Quetu”.
La gota que derramó el vaso y aceleró el despliegue del Gabinete de Seguridad en la región del Istmo fue la denuncia de Elvis Guerra, el diseñador del vestido que utilizó la presidenta Claudia Sheinbaum durante el festejo del Grito de Independencia. Sicarios balearon su casa en Juchitán por negarse a pagar 200 mil pesos de extorsión.
La detención de “El Cromo” representa un fuerte golpe a la alianza mediante la cual Sánchez Altamirano entregó el control logístico, financiero y territorial de Juchitán y del Istmo de Tehuantepec al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Labores de rastreo e inteligencia articuladas por el equipo del secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, en coordinación estrecha con la Secretaría de Marina, la FGR y la UIF, permitieron seguirle la pista desde Oaxaca y Chiapas hasta acorralarlo en la zona metropolitana de Guadalajara, donde cayó sin efectuar un solo disparo.
El funcionario destacó que esta aprehensión es resultado de la continuidad de las investigaciones que permitieron detener el pasado 23 de septiembre a “Quetu”, entonces alcalde en funciones de Juchitán.
De acuerdo con las indagatorias, el político de Morena pactó con “Los Cromos”, quienes operaban bajo las órdenes directas del CJNG en el Istmo, dejando con este acuerdo narcopolítico a merced del crimen organizado a la ciudadanía que votó por él y por Morena.
García Harfuch informó este miércoles que la operación para arrestar a “El Cromo” fue encabezada por la Unidad de Inteligencia Naval de la Semar, con información del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y la UIF, en un despliegue en el que participaron autoridades de Oaxaca y Jalisco.
“El detenido cuenta con dos órdenes de aprehensión documentadas por homicidio calificado, relacionadas con tres víctimas, y con una tercera orden por el mismo delito, correspondiente a 2020, referida en los registros de inteligencia. Asimismo, su organización está señalada en las investigaciones por su presunta participación en el cobarde homicidio de una niña de apenas cuatro años de edad, ocurrido en Juchitán. Se había ofrecido una recompensa ciudadana de hasta dos millones de pesos por información que permitiera su captura”, detalló.
“El Cromo” está relacionado con actividades de extorsión, cobro de piso, narcomenudeo, secuestros y homicidios en Juchitán, Tehuantepec, Salina Cruz, Ciudad Ixtepec y Matías Romero. Según registros oficiales, a partir de los trabajos de inteligencia iniciados en 2025 en el marco de la Operación Sable para combatir a las bandas delictivas en el Istmo, han sido detenidas más de 250 personas, entre ellas mandos y operadores financieros de la red del exedil.
Narcoalianza de un alcalde de Morena
Miguel Sánchez Altamirano no solo gobernaba cobijado por Morena tras ostentar un triunfo “arrasador” en las urnas, sino que sometió a la población a un clima de terror y zozobra al convertir la estructura, los sistemas de vigilancia y las arcas del municipio en el brazo logístico y financiero del CJNG.
El edil fue aprehendido en un operativo coordinado por la SSPC junto con su cómplice Alberto de la Paz López, “La Parca”. Reportes de inteligencia consultados por La Aurora revelan que con este sujeto el morenista articulaba la cobertura política, económica y de infraestructura municipal para “Los Cromos”.
Las investigaciones del Gobierno Federal revelan que el exalcalde entregó el control y acceso directo a las cámaras del Centro de Control y Comando (C2) de Juchitán a la delincuencia organizada. Con este sistema, “Quetu” realizaba labores de contrainteligencia para alertar a los criminales en tiempo real sobre la presencia y despliegue de las fuerzas de seguridad federales y estatales.
A la par del espionaje con recursos públicos, Sánchez Altamirano coordinaba una red de cobro de piso contra pequeños comerciantes, empresarios y cadenas comerciales de la zona. Asimismo, documentos de inteligencia acreditan su participación en la compra de armamento para el grupo delictivo y en el control de casas de seguridad destinadas al tráfico ilegal de migrantes en el Istmo.
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