Revela The New York Times cómo adolescentes estadounidenses suministran armamento al crimen organizado en México
Revela The New York Times cómo adolescentes estadounidenses suministran armamento al crimen organizado en México

Un lucrativo y alarmante negocio ilícito está tejiendo sus redes en las aulas de secundaria y preparatoria de Estados Unidos con un destino final ensangrentado: México.
De acuerdo con una investigación de The New York Times, cada vez son más los adolescentes y adultos jóvenes estadounidenses que participan activamente en la compra, venta y tráfico de armas de fuego destinadas a operadores del crimen organizado mexicano.
Las cifras oficiales subrayan la gravedad del problema. De acuerdo con registros de investigaciones federales que han rastreado a más de 11 mil traficantes de armas, aproximadamente una tercera parte tenía menos de 25 años, y cerca del 5 por ciento eran menores de 17 años.
El modus operandi: Subastas en WhatsApp y lógica empresarial
Para conocer de cerca esta dinámica, el diario estadounidense documentó el testimonio decuatro jóvenes estudiantes y exalumnos de preparatoria en Phoenix, Arizona, quienes operan sin lealtad a un grupo criminal específico.
Su motor principal es aspiracional y financiero. “No quiero ser pobre, ¿y por qué voy a serlo si ya encontré la manera?”, expresó al diario uno de los adolescentes involucrados, conocido como El Flaco.
Lejos de los estereotipos tradicionales del narcotráfico internacional, estos jóvenes operan como si se tratara de una startup moderna.
El rotativo expuso el caso de tres jóvenes de 18 años que juntaron capital para adquirir un fusil de asalto Kalashnikov. Tras venderlo de inmediato y repartir las ganancias, reinvirtieron el dinero para adquirir más armamento a gran escala.
Uno de los líderes de estas células, identificado como JM e interceptado inicialmente por reporteros al abastecer al Cártel de Sinaloa, coordina actualmente —a sus 18 años— a decenas de estudiantes provenientes de al menos 20 escuelas secundarias en Phoenix.
Estos menores consiguen las armas por vías legales (aprovechando la mayoría de edad a los 18 años) o mediante canales ilegales y robos, para después ofertarlas a través de subastas en WhatsApp y otras redes sociales.
La respuesta institucional y el impacto en México
Mientras las autoridades estadounidenses, como la Oficina de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF) en Phoenix, apuntan a que las organizaciones criminales se aprovechan de la vulnerabilidad y escasa madurez de los jóvenes, las plataformas tecnológicas enfrentan cuestionamientos sobre la moderación de sus contenidos.
Por su parte, voceros de Meta señalaron que las cuentas detectadas realizando transacciones ilegales de armas son eliminadas, aunque admiten que el reto radica en detectarlas a tiempo. El impacto de este fenómeno golpea directamente del otro lado de la frontera.
El gobierno mexicano estima que medio millón de armas de fuego ingresan ilegalmente al país cada año. Estas armas abastecen el poder de fuego de los cárteles y alimentan una espiral de violencia que ha devastado comunidades y cobrado decenas de miles de vidas en territorio nacional.
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