Más de 159 millones de brasileños votan este domingo en unas elecciones marcadas por la inseguridad, la economía y la polarización política
Más de 159 millones de brasileños votan este domingo en unas elecciones marcadas por la inseguridad, la economía y la polarización política

Brasil celebra este domingo la primera vuelta de sus elecciones generales, con 158.7 millones de ciudadanos habilitados para votar. La contienda presidencial enfrenta al mandatario Luiz Inácio Lula da Silva, quien busca un cuarto mandato no consecutivo, con el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
Las casillas abrieron a las 8:00 y tienen previsto cerrar a las 17:00 horas, tiempo de Brasilia.
Hasta el momento, no se prevé la publicación de encuestas a boca de urna para anticipar el resultado presidencial. La atención se concentra en el conteo oficial del Tribunal Superior Electoral (TSE), que permite seguir la actualización de los votos una vez que cierran las casillas.
La decisión de los electores ocurre en un contexto de polarización política, en el que la economía familiar, la corrupción y la inseguridad figuran entre las principales preocupaciones. El costo de vida y el endeudamiento de los hogares pesan en el debate económico, mientras que la violencia urbana y el avance de las organizaciones criminales mantienen la seguridad pública entre las demandas centrales de la ciudadanía.
Lula, candidato del Partido de los Trabajadores (PT), busca dar continuidad a sus programas sociales y a la inversión pública, con propuestas de impulso a la infraestructura y la industria.
En materia de seguridad, Lula propone crear un Ministerio de Seguridad Pública que coordine las acciones federales, estatales y municipales para combatir el crimen organizado, fortalecer la inteligencia y prevenir la violencia, de acuerdo con su plan de gobierno publicado por Folha de S.Paulo.
Por su parte, Flávio Bolsonaro plantea recortar al menos diez ministerios, reducir impuestos y gastos administrativos, así como construir cinco nuevas prisiones federales y ampliar la capacidad del sistema penitenciario.
Aunque otros aspirantes también compiten por la Presidencia, las encuestas previas colocan a Lula y Flávio Bolsonaro como los principales contendientes.
Los últimos sondeos publicados antes de la votación muestran diferencias según el instituto: algunas mediciones sitúan al mandatario con una ventaja estrecha, mientras que otras reflejan un empate técnico. Este escenario hace probable una segunda vuelta, prevista para el 25 de octubre, si ninguno obtiene más de la mitad de los votos válidos en la primera ronda.
La jornada también está marcada por las denuncias de posible injerencia extranjera. En la campaña, aliados de Lula han cuestionado la actuación de la administración del presidente estadounidense Donald Trump, mientras que autoridades brasileñas han señalado presuntas interferencias externas que requieren investigación.
En cuanto al desarrollo de la votación, las autoridades electorales mantienen operativos para atender fallas técnicas y posibles delitos electorales. Entre los incidentes que suelen reportarse durante la jornada figuran la sustitución de urnas electrónicas, la propaganda irregular cerca de los centros de votación y la compra de votos.
El resultado definirá no solo quién gobernará Brasil durante los próximos cuatro años, sino también el rumbo de su política económica, de seguridad y de relaciones exteriores. Con una contienda polarizada y sin una victoria asegurada en primera vuelta, la atención está puesta en el cierre de las casillas y en los primeros resultados oficiales.
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