La letanía presidencial antiamericana se ha vuelto, además de estéril, soporífera. Veamos. ¿Es México un país con territorios ampliamente controlados por el crimen organizado? Sí. ¿Hay una gran cantidad de funcionarios, militares, marinos, policías del gobierno de Morena (y otros) metidos en actividades delictivas? Sí. ¿Está en el interés nacional de Estados Unidos perseguirlos y capturarlos? Sí. ¿Está en el interés político de Morena arengar con el latiguillo de “no arrodillarse” para encubrir a los suyos y no auto incriminarse? Sí.
Pero más allá de todo eso, que es de sentido común, hay una distorsión psicológica en la percepción que el mexicano promedio tiene de EU, derivada, entre otras cosas, de factores históricos (1846-48, 1914, 1916-17, etc.) largamente inoculados vía la educación oficial. Por ahora, es entendible cuando se cree que EU es Trump y que Trump es EU, pero la realidad es algo diferente y debiera producirse una pedagogía que le aclare al mexicano que por ejemplo la integración económica y la vecindad geográfica son una suerte para México.
Desde el siglo XIX México no ha tenido, no tiene ni tendrá una relación estratégica más importante que con EU. Por tanto, hay que dejar de hacer piruetas mentales insistiendo en esa relación amor-odio con los norteamericanos porque al final del día el país está en una posición privilegiada con el que es hoy -y será por mucho tiempo más- el país más poderoso del planeta. Y por otro lado, no hay que hacerse ilusiones con la “diversificación” política o económica, que es una aspiración verbal que México lleva décadas repitiendo sin éxito pensando que otros países podrían reemplazar por arte de magia la relación actual entre México y EU.
Miremos los datos.
De acuerdo con las mediciones de Gallup, EU sigue siendo el destino más deseado entre quienes quieren emigrar de sus países de origen. La economía norteamericana es la más grande y más importante del mundo y en las últimas tres décadas ha dejado atrás al resto del mundo rico. En 2000 representaba alrededor de 46% del PIB del G7 y hoy es cerca de 60%. La producción per cápita de EU es ahora 30% más alta que en Europa occidental y Canadá, y 60% más alta que en Japón. Y la economía de China representa apenas 65% de la de EU.
En segundo lugar, siete de las 10 mejores universidades del mundo están en EU, lo que explica su potencia innovadora, y un millón 200 mil estudiantes extranjeros están en las distintas universidades. Es sede de la industria de cohetes más grande del mundo, y también de los gigantes de Internet y de la IA. Su productividad laboral ha aumentado 70% desde 1990 frente al 29% de Europa, 25% de Japón y menos del 2% de México.
Finalmente, EU representa para México 83% de sus exportaciones que equivalen a más de 650 mil millones de dólares. Hay más de 30 mil empresas de capital norteamericano que operan en México. Entre 32 y 37 millones de mexicanos y/o de origen mexicano viven y trabajan en EU y mandan remesas por 62 mil millones de dólares anuales.
La conclusión, evidentemente, es obvia: México no necesita conducirse a tontas y a locas sino tener una relación de altura, madura, inteligente, práctica y efectiva con el país que es y será su vecino de por vida. Así de sencillo.
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