Sin un ganador definitivo en la guerra fría tecnológica por el liderazgo de la Inteligencia Artificial (IA), China con un modelo estatal de acceso gratuito masivo compite con las grandes corporaciones Big Tech de EU, desreguladas y orientadas a maximizar sus ganancias.
Para frenar el avance militar, de supercomputación y de IA de China, EU ha bloqueado su acceso a tecnologías occidentales de componentes esenciales. Pero a cada cerco, el gigante asiático ha innovado con sus propios circuitos integrados.
El embargo de los chips de última generación, como los fabricados por Nvidia, obligó a China a
responder con una agresiva estrategia de autosuficiencia.
ASML, el monopolio global holandes de microchips de aparatos electrónicos y aceleradores de IA, perdió por presiones de EU el 11.5% de sus acciones en bolsa, 6 mil millones de dólares anuales, por el boicot a China que afectó al 20% de su mercado.
Ahora China implementó una estrategia masiva y multimillonaria para fabricar sus propios microchips con la empresa SMEE de Shanghai. China ha demostrado ser muy competitiva en costos y eficiencia.
La China DeepSeek produjo con 6.5 millones de dólares un modelo de razonamiento de código abierto que a los gigantes tecnológicos Meta, Google y OpenÍA costo de 15 a 35 veces más, cientos de millones de dólares.
La start up de Guangzhou hizo caer en un 17% las acciones de Nvidia, de superconductores, la principal corporación norteamericana con un valor de 5.45 billones de dólares.
OpenAI y Anthropic, así como Meta, Microsoft y Google (enfocadas en otros sectores de la IA), operan mayoritariamente con modelos cerrados de patentes para suscripciones globales. Mientras que las chinas Alibaba y Tencent con altos subsidios, están orientadas a las prioridades geopolíticas de Pekín, principalmente para el Sur global.
Entre las fortalezas de EU en IA están su innovación de vanguardia, su desarrollo de algoritmos y móviles del habla, con los que se vinculan el lenguaje corporal y oral con los dispositivos.
Las ventajas chinas son sus enormes reservas de infraestructura eléctrica, su código abierto y el sistema autónomo capaz de tomar decisiones sin la intervención humana.
Entre los cuellos de botella de la IA de las corporaciones de EU están su alta dependencia eléctrica para abastecer a sus centros de datos, que al día consumen de 50 a 100 MW, el equivalente eléctrico de 50 a 100 mil casas.
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