Ficht Ratings es una de las principales agencias internacionales de calificación de riesgo crediticio; esto es, evalúa la capacidad de cumplimiento de pago de las deudas de gobiernos (federal o central, estatal y municipal), como de empresas y bancos.
Actualmente, esta agencia mantiene una calificación de México en BBB - con perspectiva estable. Esta calificación significa que el país está aprobado en el límite, pues el siguiente grado a la baja significaría entrar en el rango de pérdida de confianza.
Así lo ha recordado la calificadora al señalar que en principio se ve prudente el paquete económico anunciado, incluso se reconoce una menor capacidad de crecimiento, pero puede verse en problemas y perder el grado de inversión si no registra avances sólidos en materia de consolidación fiscal y de reducción de la deuda.
La propuesta de la SHCP apunta a continuar reduciendo el desequilibrio anual entre ingresos y gastos (requerimientos financieros del sector público) que en 2024 (elecciones) llegó a representar de 5.8% del PIB, lo que llevó a la administración actual a comprometerse a reducir el exceso de gasto. De este modo, para el año siguiente el desequilibrio se redujo a 4.9% y para 2026 se estima en 4.1% del producto. Para 2027 se propone reducirlo a 3.5% del PIB.
No obstante, para Ficht Ratings el esfuerzo de reducción del desequilibrio se aprecia positivo, pero aún insuficiente; pese a contar, desde su perspectiva, con un tipo de cambio flexible, inflación a la baja y baja proporción de deuda en moneda extranjera, aún queda la duda de si se alcanzará una mejor posición fiscal con mayores ingresos, menor gasto y una efectiva reducción de la deuda.
La mejoría de los ingresos descansa en los cambios en la gestión tributaria orientados a reducir opciones de deducción de impuestos y mejorar capacidades de fiscalización, a fin de evitar la elusión y evasión fiscal. La afirmación de que un número elevado de empresas con resultados positivos prácticamente no paga impuestos sobre su ingreso indica donde pondrá mayor atención la autoridad hacendaria; pero por el lado del gasto, continua la presión de sus irreductibles.
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