La cita de los primeros renglones de El 18 Brumario de Luis Bonaparte es tan común que se ha convertido en chocante. Además, no se aplica del todo al caso concreto por varias razones. El régimen vive momentos de caricatura y grotesca tensión que, de no ser por las consecuencias que puede generar para México, se convertirían en una cómoda referencia de cómo una gran nación puede vivir los días de un país bananero.
Las redes y luego los noticieros de radio y televisión se llenaron de referencias al regreso de Rubén Rocha Moya a su cargo de gobernador de Sinaloa. Horas antes, la jefa del Estado mexicano anunció su ausencia en la famosa “mañanera” y, en la víspera, nos enteramos de que había sido detenido Fausto Corrales, un actor muy secundario y tal vez circunstancial de los acontecimientos en los que le quitaron la vida al controvertido político Héctor Melesio Cuén Ojeda. El sábado por la tarde, 24 horas después del atrevimiento y desconocido por casi todos sus amigos, “el Rocha” presentó de nueva cuenta su licencia al cargo.
Esto sucede en medio de otros escándalos, desde los personales hasta los institucionales, todo en un ambiente de polarización de la sociedad. La más clásica de las expresiones populistas de la actualidad contiene en su receta una importante dosis de división de la sociedad y eso es lo que hace Morena. Es la lógica de los equipos de futbol: el aficionado los defiende por su identificación anímica y no por su desempeño. Para un fanático, un mal resultado es producto de los yerros del árbitro, una cancha en malas condiciones o un enemigo tramposo, pero jamás del entrenador o del jugador consentido. Lo mismo sucede en lo político y social: para una parte de los mexicanos, a pesar de su egoísmo y gran cantidad de yerros, López Obrador tiene su favor o su lástima.
Morena ha causado un daño irremediable para varias generaciones. Ejemplos de la crisis hay en todos los temas. El Poder Judicial federal y local muestra los estragos de la pésima reforma que, desde el rencor de López Obrador, se votó. La economía del país, por más cifras que se manipulen, no crece ni lo hará al ritmo que se requiere. Hay lastres de carácter estructural que no se pueden soltar por las posiciones ideológicas del nuevo régimen. Qué decir de las finanzas del gobierno: las malas decisiones y la manga ancha lo tienen en quiebra. No se puede descartar que en el próximo paquete fiscal se presenten aumentos a impuestos, aranceles o derechos.
El capítulo que protagoniza en la tragicomedia el profesor de 77 años, nacido en Badiraguato, no ha terminado y de él se esperan muchas sorpresas más. El gobernador con licencia no es un improvisado; su formación de izquierda lo llevó desde la lucha estudiantil hasta el cargo de gobernador. En ese trayecto pasó por diversas instituciones educativas, entre ellas la emblemática Normal del Quinto y la carrera de leyes, que concluyó apenas en 2020. Su estrella se alzó en el firmamento de la mano de López Obrador y con él tiene lealtades y afinidades.
La triste tragicomedia que conocemos como cuarta transformación va a ser recordada como uno de los momentos más vergonzosos de la historia nacional, comparable con aquellos que protagonizó Santa Anna. Al tiempo vamos.
Es triste decirlo, pero la gobernadora interina, recién designada, se encamina al fracaso. No llegó para sacar adelante a Sinaloa; su designación tiene como objetivo cumplir un requisito y dar garantías a los diversos grupos de Morena.
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