El expediente de la FGR, al que tuvo acceso La Aurora, señala que “Los Chapitos” obligaron a Corrales a encubrir la verdadera muerte del exrector de la UAS, quien falleció a manos de los sicarios de Joaquín Guzmán López
El expediente de la FGR, al que tuvo acceso La Aurora, señala que “Los Chapitos” obligaron a Corrales a encubrir la verdadera muerte del exrector de la UAS, quien falleció a manos de los sicarios de Joaquín Guzmán López

Héctor Melesio Cuén murió desangrado tras recibir un balazo en la pierna disparado por sicarios de Joaquín Guzmán López en la finca San Julián, en Huertos del Pedregal, durante el secuestro de Ismael “El Mayo” Zambada, revelan los propios relatos de Fausto Corrales, testigo clave que acompañó al exrector en sus últimos momentos de vida y quien dijo no haber visto en el lugar al gobernador Rubén Rocha.
Según el expediente de la Fiscalía General de la República (FGR), en poder de La Aurora, "Los Chapitos" no querían asesinar a Cuén, pero obligaron a Corrales a montar la farsa del asalto en la gasolinera “Macerali” para ocultar que el exrector fue herido en la balacera con escoltas de “El Mayo”.
La FGR consigna que, al percatarse de que el exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) agonizaba, los pistoleros de "Los Chapitos" exclamaron: “Chingada madre, se murió, se murió”.
Aunque Corrales negó ante el Ministerio Público federal haber estado en la finca aquel 25 de julio de 2024, la FGR cruzó la propia narración de los hechos de Fausto en YouTube, sus revelaciones al yerno de “El Mayo”, la declaración jurada de Zambada en Estados Unidos –que asegura que lo saludó en el lugar donde fue secuestrado– y la geolocalización de su celular.

De esta manera, la fiscalía determinó que incurrió en falsedad en declaración y encubrimiento, pues había testificado que ese día acompañó al exrector a una reunión en Condado de Santa Fe, donde Cuén le pidió que lo esperara porque cambiaron el lugar del encuentro y se fue en otro vehículo.
Sin embargo, el 11 de septiembre de 2024, el Centro Federal de Inteligencia Criminal descargó del canal de YouTube “Quemando Culiacán” un video donde Corrales narra la muerte de Cuén y lo que le ordenaron declarar al respecto; además, manda un mensaje a alguien –presumiblemente “El Mayo”– para decirle que le duele mucho lo sucedido.
“Échele ganas oiga, cuando llegamos ahí ve que llegamos casi juntos, usted se bajó, yo me quedé estacionando el carro en lo que usted estaba con el maestro (Cuén)… fue cuando usted y el otro muchacho (Guzmán) se metieron a un cuarto y nos quedamos ahí̀, diez, quince minutos después, se escuchó una balacera”.
“Yo al primer balazo la verdad me apreté de miedo, nunca había estado en un evento así… di tres pasos, no me dieron más las piernas, me pegué a una pared, levanté las manos, al instante llegó alguien por atrás, me esposó, me agarró de la cabeza y agachado me subió a una camioneta…”.
Corrales narra que lo retuvieron más de dos horas, lo interrogaron y le preguntaron con quién iba. “Yo les decía que venía con el maestro (Cuén) y ver cómo estaba (sic), me decían pregunta por ti …entonces pregunté por usted, y me dijo, quién ese ese señor, le dije pues el señor M …y me dice ‘él se fue, se nos peló’ y ya me tranquilicé un poco, dije pues estoy detenido me voy a la cárcel, y lo bueno que usted estaba bien...”
Vendado y esposado lo llevaron a otra camioneta en la que supuestamente iba Cuén. “Venía el maestro y ya nos empezamos a tocar los dos, y como que estaba bien, y ya le dije maestro cómo está: no bien, estoy herido, estoy sangrando de una pierna, nos gritaron que nos calláramos”.
“Yo les decía que soltaran al maestro que estaba herido y me dejaran llevarlo a una clínica, y ellos decían que no, que ya lo estaba esperando un doctor, que no se preocupara. Él andaba muy débil por la operación que tuvo el domingo”.
Según su relato, llegaron a un lugar entre una y dos horas después, donde lo esperaba un médico. “Viajamos mucho… me tiraron al piso, el maestro estaba tirado del otro lado, lo tenía agarrado del brazo, la pierna, no sé qué, le decían tranquilo, pero andaba muy asustado, se infartó, se murió, quedé en shock como 40 minutos, empecé a ver otra gente, hablaban muchos términos legales, decían a él mátenlo también”.
Después de golpearlo en la cabeza, los sujetos le ordenaron a Corrales ir la gasolinera donde se simuló el asalto y de ahí que se desplazara a la clínica CEMSI. “Fui volando todo el semáforo, llegué rápido ayudé a bajar al maestro, llegamos a urgencias, lo metí̀ hasta el quirófano y duraron una hora queriendo reanimarlo y me fue a avisarle a su familia…”.
En la transmisión en YouTube un desconocido hace preguntas. Fausto reconoce que en la finca donde secuestraron a “El Mayo” vio a sus escoltas José Heras y Rodolfo Chaidez.
Supo que la reunión a la que asistió Cuén fue organizada por Guzmán López argumentado que la estaba pidiendo “el góber”. Le preguntan si el gobernador se encontraba ahí: “No lo vi, no me consta, ya cuando se metieron al cuarto dije capaz ahí está”.
Ante la FGR, Juan Carlos Félix Gastélum, yerno de “El Mayo”, dijo que su amigo Fausto le comentó que cuando estaban en Huertos del Pedregal varios pistoleros de Joaquín Guzmán entraron disparando e hirieron a Cuén.
“Fausto me dijo que Melesio Cuén también murió en el rancho donde se llevó a cabo la reunión, de un paro cardiaco, pero que también le dispararon en el pie, refiriéndome que él sabía todo ello porque estuvo en el lugar y que inclusive los pistoleros de Joaquín Guzmán López no querían que se muriera Melesio Cuén, ya que refirieron “chingada madre, se murió, se murió” y a Fausto le dijeron cómo iba a fingir la muerte de Melesio Cuén”.
“Sin decirme con exactitud quien, pero le dijeron que lo llevara a una gasolinera donde iban a hacer como que le iban a echar gasolina a la camioneta Ranger raptor color blanco y que iban a fingir que los querían asaltar para justificar la muerte de Melesio”.

Entre los datos de prueba para solicitar la orden de aprehensión contra Corrales por falsedad en declaraciones y encubrimiento, la FGR aportó como evidencia la declaración jurada de Zambada rendida ante un notario en EU, en la que señala que fue a Huertos del Pedregal para mediar en el conflicto entre Rocha y Cuén a petición de Guzán López.
“Mientras caminaba hacia la zona de reuniones, vi a Héctor Cuén y a Fausto. Les saludé brevemente antes de entrar en una sala en la que había una mesa llena de fruta …Me condujeron a otra sala que estaba a oscuras, en cuanto puse un pie dentro de aquella habitación, me tendieron una emboscada”.
La FGR determinó que el exrector de la UAS falleció por “laceración de la arteria poplítea derecha secundaria a herida por proyectil disparado por arma de fuego”.
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