Es una pena. Tres ejemplos dolorosos:
Primero.- Claudio Lomnitz, El tejido social rasgado, serie de conferencias editadas en 2022.
“El 30 de septiembre de 2021 apareció la noticia de que en Iguala una organización criminal que se hace llamar “Los Tlacos” capturó, torturó y ejecutó a veintiún supuestos sicarios de otra organización, “La Bandera”. Tres días después, el 2 de octubre, para conmemorar el aniversario de la matanza de Tlatelolco, el presidente de México firmó con bombo y platillo un decreto para crear la Comisión para el Acceso a la Verdad, el Esclarecimiento Histórico y el Impulso a la Justicia de las violaciones graves a los derechos humanos cometidas de 1965 a 1990” (pag.158). “Los entusiastas del gobierno se llenan la boca con la Historia, con hache mayúscula, para minimizar los efectos desastrosos de sus políticas y presentarlas como un mal menor o como un efecto retardado del sistema anterior. Nunca se acepta que los muertos de hoy, los desplazados de hoy, las quiebras de hoy, las migraciones de hoy sean responsabilidad ni del gobierno de hoy, ni –mucho menos todavía– del Estado de hoy” (pág.159).
Segundo. - Ernesto Cardenal, En Cuba, editado en 1977. Libro que jamás se publicó, ni distribuyó en Cuba.
Cardenal escribía de los tribunales populares (aquí los conocemos como el acordeón) y advirtió que Allende recibió críticas en Chile por querer instituir los Tribunales Populares en Chile, “es el primer paso para la instauración de un régimen de terror como el de la China roja o la Cuba de Castro…” (pág.63)
En otra parte, cuenta Cardenal, “eso no se sabe en el extranjero, que en Cuba hay comunistas presos, le dije a mi amigo. Sí, por conspirar contra Fidel”. (pág. 157) Más adelante el sacerdote teólogo de la liberación asienta que le ocultaron a un grupo social, al hacer pasar por “prácticas militares”, pero eran una “lacra social”, estaban allí segregados, excluidos “por homosexuales, otros por mariguanos, otros por rateros o porque no querían trabajar; y otros sencillamente éramos militantes católicos y cuatro seminaristas” (pág. 295). Cardenal fue a Cuba a interceder por un grupo de católicos, perseguidos como hoy, en su natal Nicaragua y México se abstiene de condenar al régimen tiránico de Daniel Ortega.
Tercero.- “Cicatriz” (pág. 207) fue la última palabra de Los días y los años, de Luis González de Alba, publicado en 1971. Eso queda de un hombre radicalmente libre, que no sucumbió a fanatismos políticos, religiosos, intelectuales. Editorial Era, deja eso en México: una cicatriz de libertad del pensamiento.
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