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Mucho más que miel: 17 de agosto, Día Nacional de las Abejas

Parecería una frivolidad escribir sobre abejas cuando el país vive una de sus etapas más convulsas gracias al desgobierno de Morena. Sin embargo, estos insectos son de la mayor relevancia alimentaria, económica y ambiental.

Cuando pensamos en las abejas, pensamos en miel. Y cuando pensamos en la apicultura, imaginamos una actividad rural relativamente pequeña, tradicional y hasta pintoresca. Es un error. Las abejas realizan uno de los trabajos económicamente más valiosos del planeta: polinizar.

Las cifras son extraordinarias. Según la FAO, cerca de 75% de los principales tipos de cultivos alimentarios del mundo dependen, al menos parcialmente, de los polinizadores, que intervienen en alrededor de 35% del volumen de la producción agrícola mundial. El valor anual de la producción agrícola directamente vinculada con la polinización se estima entre 235 mil y 577 mil millones de dólares.

Pero incluso estas cifras subestiman su importancia. Las abejas permiten la reproducción de plantas silvestres, sostienen ecosistemas y preservan biodiversidad. Además, muchos alimentos que dependen de la polinización —frutas, verduras, semillas y nueces— aportan vitaminas y micronutrientes fundamentales.

¿Qué pasaría si desaparecieran las abejas? La humanidad no se extinguiría inmediatamente ya que cultivos fundamentales como trigo, arroz y maíz no dependen de ellas. Pero nuestra alimentación sería mucho menos diversa, nutritiva y considerablemente más cara. Caería la producción de numerosas frutas, verduras, nueces y semillas y el daño a los ecosistemas sería enorme. La extinción mundial de todas las abejas es poco probable —existen más de 20 mil especies—, pero el peligro real es otro: perder suficientes polinizadores ocasionando el deterioro gradual de la agricultura y los ecosistemas. Existe evidencia contundente que indica una disminución importante de polinizadores.

México tiene mucho que proteger. En 2025 produjo 60 mil 297 toneladas de miel, colocándose entre los 10 principales productores mundiales. Más de 47 mil productores participan en esta actividad.

La importancia de las abejas ha merecido incluso un reconocimiento legal singular. En 2017, el Senado de la República estableció el 17 de agosto como Día Nacional de las Abejas, precisamente para reconocer su importancia económica, social y ambiental. Y nuestra legislación federal llegó todavía más lejos: para efectos del delito de abigeato, considera ganado no solamente a bovinos, caballos, ovejas o cabras, sino también a las colonias de abejas en un apiario. Robarlas puede ser castigado con la misma pena que el robo de ganado: de dos a 10 años de prisión. Lo anterior no es una extravagancia jurídica. Una colmena es patrimonio productivo y las abejas que contiene generan un valor que trasciende por mucho la miel que producen.

Hoy las abejas enfrentan amenazas por pérdida de hábitat, uso inadecuado de pesticidas, enfermedades, especies invasoras y cambio climático. Protegerlas requiere mejores prácticas agrícolas, investigación, conservación de hábitats y apoyo técnico a los apicultores.

Las abejas producen miel. Pero también producen alimentos, empleos, exportaciones y biodiversidad. Son parte de una infraestructura natural que recibimos gratuitamente y de la cual depende buena parte de nuestra economía.

Cuidarlas no es romanticismo ambiental: es economía, es seguridad alimentaria y, en última instancia, es supervivencia.

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