A nueve décadas del asesinato del poeta y dramaturgo, sus letras permanecen, en libros, en teatro y en canciones. Artistas de todas nacionalidades se han inspirado en su persona para hacer canciones y algunos de sus poemas han sido musicalizados
A nueve décadas del asesinato del poeta y dramaturgo, sus letras permanecen, en libros, en teatro y en canciones. Artistas de todas nacionalidades se han inspirado en su persona para hacer canciones y algunos de sus poemas han sido musicalizados
Noventa años después, el nombre de Federico García Lorca sigue apareciendo allí donde la palabra busca incomodar al silencio. El 18 de agosto de 1936, el poeta fue asesinado en Granada, en los primeros meses de la Guerra Civil española, y su cuerpo nunca fue recuperado. Tenía 38 años y una obra que ya había transformado la poesía y el teatro en lengua española. Nueve décadas después, su muerte pertenece a la historia, pero sus versos siguen fuera de los libros: se leen, se representan y también se cantan.

Lorca nació el 5 de junio de 1898 en Fuente Vaqueros y cuando fue asesinado ya era una de las voces más importantes de la literatura española. El 16 de agosto de 1936 fue detenido en la casa de su amigo, el también poeta Luis Rosales, donde se había refugiado buscando protección. Fue trasladado posteriormente desde el Gobierno Civil de Granada hacia la zona de Víznar y Alfacar. Los estudios más reconocidos, entre ellos los de su biógrafo Ian Gibson, sitúan su fusilamiento a las 4:45 de la madrugada del 18 de agosto, aunque las circunstancias precisas de su muerte siguen siendo objeto de investigación.

La poesía de Lorca no se limitó a la belleza de sus imágenes ni a los símbolos que atraviesan su obra. En sus versos aparecen la muerte, el deseo, la desigualdad, la libertad y la violencia ejercida contra quienes quedaban fuera de las normas de su tiempo. Esa dimensión de su escritura hizo que, mucho después de su asesinato, otros artistas encontraran en sus poemas una materia que podía convertirse en canción. Uno de los casos más conocidos es el de Leonard Cohen, quien tomó “Pequeño vals vienés”, de “Poeta en Nueva York”, para escribir “Take This Waltz”. La admiración del músico canadiense llegó al punto de llamar Lorca a una de sus hijas.
El vínculo entre Lorca y la música también quedó marcado por el flamenco y la canción de autor. En 1979, Camarón de la Isla grabó “La leyenda del tiempo”, basada en un fragmento de “Así que pasen cinco años”, y utilizó el título para uno de los discos que transformaron el flamenco. Fito Páez llevó a la música “Romance de la pena negra”, mientras Paco Ibáñez convirtió “Canción del jinete” en una de las piezas más reconocidas de su repertorio. Joan Manuel Serrat, por su parte, musicalizó “Herido de amor”, demostrando que los versos de Lorca podían pasar de la página a la canción sin perder su fuerza.

La relación entre el poeta y la música tuvo también homenajes colectivos. En 1986, a 50 años de su asesinato, artistas de distintos países, como Leonard Cohen, Raimundo Fagner, Lluís Llach, Georges Moustaki, Chico Buarque, entre otros, participaron en el álbum Poetas en Nueva York, inspirado en la obra del mismo nombre, con canciones interpretadas en varios idiomas. En 1998, Ana Belén publicó Lorquiana, un disco doble dedicado a la obra de Lorca que reunió poemas y canciones con la participación de artistas como Serrat, Fito Páez, Pedro Guerra, Kiko Veneno, Chano Domínguez y Michel Camilo.
A 90 años de su asesinato, la obra de García Lorca mantiene una vigencia que no depende de homenajes ni aniversarios: sus poemas siguen encontrando otras voces, otras músicas y nuevas formas de ser escuchados.
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