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Tres poemas de Juan Schulz

Juan Schulz


Velocidad

Un auto a 20 kilómetros por hora
se estrella contra un limonero: 
llueven sobre el cofre limones
y se rompen los faros del auto. 

Un auto se estrella a 70 kilómetros por hora:
el tronco se quiebra;
el auto se queda en el taller por semanas. 

A 150 kilómetros por hora muere el conductor
y el estruendo despierta al vecino. 
A 600 encuentran limones del árbol a tres cuadras. 

Las palabras, en cambio, no pueden ser muy lentas
viajan a unos 1200 kilómetros por hora 
Si te digo “auto” te meto un avión en los oídos 
¿Leídas viajan a la velocidad de la lumbre?

A 900 mil millones de kilómetros por segundo 
el auto y el limonero inventan un color
una luz que comprueba, a partir de una larga persecución,
la extraña fobia que nos tiene el infinito.

 

Aracnofonia 

                                                                                                                                        Para Joaco

La araña trepa al piano a ejercer imperio sobre las teclas 
el público, mecido en la telaraña, 
observa cómo las patas hacen sonar las notas
Cuando es inminente la premura
me permito un pasito
después otro, y luego otro. Busco una repetición que copule con el ritmo  
piso rápido y más rápido
como si se pretendiera alado el talón
medio un swing
medio tengo fuego en los pies y 
dibujo ondas, amagues 
salto, medio floto en mi mismo  
La araña domina: 
sacude, agita 
no da entrevistas 
La sala se bate de alas
salto, floto y pienso
que una cara arañada por el viento
no es un buen final.  
Mejor buscar otro ritmo  
otra araña
carnaval: aquel
en el que la patuda 
con máscara de chinaztán
al ritmo de la urabamba 
querreque querreque
qué finalón aquel 
qué fin, leona; a él
que fina lona que
aquél le fina
querreque.

 

 

Los trabajos de la lengua 

                                                                                                                                        A Jane Goodall 

Dicen que los naturales de la isla de Java 
atribuían la falta de lenguaje articulado en los monos
a la abstención, no a la incapacidad. 
No hablan, dicen, pa que no los hagan trabajar.

Por algunas reminiscencias,
ciertos poetas hacen lo mismo:
después de comerse una banana
se rascan la mollera
y le muestran al lector
la lengua amarilla.

 

*Juan Schulz. Escribe ensayo, cuento, poesía e inicios de novelas. Baldíos en la Lengua publicó en 2025 su libro de poesía Terceros Auxilios.

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