Afirmó que existen evidencias e investigaciones; sin embargo, ni Rubén Rocha Moya ni Ricardo Velarde han comparecido, a pesar de ser piezas fundamentales
Afirmó que existen evidencias e investigaciones; sin embargo, ni Rubén Rocha Moya ni Ricardo Velarde han comparecido, a pesar de ser piezas fundamentales

A 10 meses de la desaparición de Carlos Emilio Galván Valenzuela en Mazatlán, las investigaciones no se han enfocado en el entorno político del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha, ni en el exsecretario estatal de Economía, Ricardo “Pity” Velarde, copropietario del bar donde el joven fue visto por última vez.
Brenda Valenzuela Gil, madre de Carlos Emilio, dijo a La Aurora que ningún servidor público ha sido citado a declarar –ya sea por su probable implicación en los hechos, omisiones o entorpecimiento en la indagatoria–, aun cuando la Fiscalía General de la República (FGR) tomó el caso.
“No es posible que siendo copropietario y funcionario no tenga ninguna responsabilidad social ni legal, él es pieza fundamental en esta indagatoria y en 10 meses no se le ha tomado en cuenta”, refirió con relación a “Pity” Velarde.
En entrevista, manifestó que hay un cúmulo de evidencia, información y actos de investigación documentados, por lo que resulta imposible comprender que no exista todavía una respuesta sobre el paradero de su hijo.
La indagatoria registró una serie de obstáculos desde la administración de Rocha. Estuvo a cargo de la Vicefiscalía Sur en Mazatlán, bajo el mando de Isaac Aguayo; sin embargo, dicha área dependía directamente del entonces vicefiscal general, Dámaso Castro, actualmente acusado por Estados Unidos de presuntos nexos con el crimen organizado.
Carlos Emilio Galván Valenzuela tenía 21 años cuando desapareció el 5 de octubre de 2025, luego de entrar al baño del bar Terraza Valentino, en Mazatlán, donde se encontraba de visita. Ricardo “Pity” Velarde figuraba como copropietario del establecimiento y presentó su renuncia “voluntaria” como secretario de Economía para colaborar en la investigación.
“(…) Él dijo estar abierto a todo lo que el proceso conllevara, sin embargo, hasta el día de hoy ni siquiera ha sido llamado a declarar, aunque he insistido en que es una pieza fundamental… Ningún funcionario ha sido llamado a declarar o testificar.
“He venido señalando cada una de las omisiones, de las obstrucciones, de los bloqueos cuando la indagatoria estaba en manos del fuero común, de las autoridades de la Vicefiscalía de Sinaloa”, lamentó Brenda.
Por ello, exigió al Estado mexicano utilizar todas las herramientas a su alcance para encontrar a Carlos Emilio, mediante el despliegue de su mayor capacidad investigativa, siempre con respeto a los derechos humanos y con base en la legalidad
Para la familia, la apertura de una carpeta de investigación no representa un éxito; tampoco basta con las órdenes que ha girado la titular de la FGR, Ernestina Godoy, para hacer justicia y que no haya impunidad. "El único resultado y avance real será que mi hijo sea encontrado", aseguró Brenda.
"No pedimos privilegios ni trato diferente, exigimos resultados. Detrás de cada cifra que manejan como carpeta, de cada ser querido que nos arrebataron, hay una vida suspendida y una familia incompleta".
Han pasado 10 meses, mientras que la impunidad, dilaciones y las omisiones siguen marcando el caso. La afligida madre advirtió que algunas autoridades apuestan al desgaste emocional, físico y económico de la familia para inducir al olvido, pero ello no sucederá.
“Reconocemos que la fiscal Ernestina Godoy ha dado instrucciones precisas para que se coordinen las fiscalías involucradas y den resultados, pero eso todavía no sucede… Mi obligación como madre es exigir que el Estado utilice todo a su alcance para encontrar a mi hijo”, comentó.
Brenda abordó también las protestas e intentos de visibilización de madres y padres buscadores bloqueados por el gobierno federal y de la Ciudad de México durante la Copa FIFA 2026, así como los pronunciamientos de la ONU criticando al Estado mexicano por su postura ante las familias de las personas desaparecidas.
"No son una coincidencia los señalamientos de la ONU; obedecen al contexto real que padecemos miles de familias. Lejos de visibilizar la crisis de desaparecidos con la urgencia que merece, nos enfrentamos a bloqueos y al intento de diluir el problema".
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