Las costuras más claras de los lineamientos de las audiencias se pueden apreciar mejor en los extremos.
La gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, describe sin tapujos lo que se pretende: “Es momento de ordenar a los medios”.
Eso es lo que entiende ella, a pesar de los esfuerzos de Palacio Nacional, desde donde se insiste en que solo se trata de proteger a las audiencias.
Nahle, a su modo, sí entiende las consecuencias de lo que se está impulsando y supone que le servirá para seguir diluyendo las posibilidades del ejercicio del periodismo en un estado donde, además, es muy peligroso ejercerlo.
Le urge la disposición, porque hay que poner “un límite a los excesos, como las difamaciones y mentiras”.
Lo dice una de las políticas más hostiles hacia el gremio periodístico y a la que ya ni siquiera le importan las diversas disposiciones legales que existen para sancionar lo que señala. Ella ya captó el mensaje profundo y la velocidad que puede implicar ya no requerir ni de pruebas ni de juicios para proceder contra los medios.
Por supuesto que los derechos de las audiencias no radican en darle al poder político un instrumento de presión, pero es ingenuo no atenerse al contexto en que se discute la propuesta.
Si en realidad no quieren malentendidos, podrían dar marcha atrás en el tema y dejarlo para otro momento, como ya ocurrió en el pasado.
Ante la duda de qué se pretende censurar, sería una salida digna la de la marcha atrás.
Esto no ocurrirá, porque ya hay la instrucción de proceder en la puesta en marcha de unos lineamientos que lo último que harán será proteger a las audiencias, porque éstas no les importan a quienes gobiernan, y menos aún si son sujetos activos de sus derechos y con reflexiones críticas sobre lo que está ocurriendo.
Se está cerrando una pinza que inició hace ocho años. Los medios de comunicación son un estorbo, porque son uno de los pocos factores de equilibrio que aún permanecen.
Además, los lineamientos, como ya se adelantó en una conferencia mañanera, terminarán por serlo, no solo para la radio y la televisión, sino también para la prensa.
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