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Los narcopolíticos tiemblan: EU propone juicio histórico contra Maduro en 2027

Nicolás Maduro y Cilia Flores enfrentarán en Nueva York un juicio por narcoterrorismo, con pruebas que incluyen toneladas de cocaína y armas

Ilustración de la primera audiencia del presidente de Venezuela

Los narcopolíticos pueden poner sus barbas a remojar: Nicolás Maduro, el hombre que se atrincheró en Miraflores con discursos de “revolución bolivariana”, enfrentará en junio de 2027 un juicio histórico en Nueva York por narcoterrorismo, un proceso que desnuda la metamorfosis del Estado venezolano en maquinaria criminal.

La fiscalía de EU propuso que el juicio contra Maduro y su círculo más cercano, incluida Cilia Flores, arranque en junio de 2027 en Brooklyn. El juicio se perfila como un proceso de largo aliento: la defensa ya anunció que alegará inmunidad para el exmandatario, mientras la fiscalía prepara la entrega de pruebas que incluyen toneladas de cocaína y armas.

La tercera audiencia celebrada en Nueva York dejó ver la estrategia de la defensa: alegar inmunidad para Maduro, de 63 años, bajo el argumento de que fue jefe de Estado. Sin embargo, la fiscalía estadounidense insiste en que los cargos por conspiración para narcoterrorismo e importación de cocaína son de carácter criminal y no político, por lo que esa protección no aplica. El juez Alvin Hellerstein deberá decidir si acepta el calendario propuesto, que fija el inicio del juicio en junio de 2027, tras dos rondas de mociones previas.

La acusación es demoledora: durante más de dos décadas, el chavismo habría convertido a Venezuela en un narcoestado, traficando toneladas de cocaína hacia territorio estadounidense con respaldo militar y cobertura institucional. Maduro, detenido en Caracas por fuerzas especiales de EU, se declaró inocente y denunció “secuestro”, pero los fiscales aseguran que las pruebas son contundentes y que el caso exhibirá un patrón sistemático de narcoterrorismo.

En las afueras del tribunal, se registraron manifestaciones divididas: unos pocos simpatizantes pidieron la libertad de Maduro, mientras otros celebraron la captura del exmandatario. La escena refleja el choque de narrativas: de un lado, la defensa que habla de “secuestro” y busca inmunidad; del otro, la fiscalía que acusa al chavismo de haber convertido a Venezuela en un narcoestado. El juicio, más allá de lo jurídico, será un escaparate internacional que pondrá en evidencia cómo un régimen que se decía revolucionario terminó enredado en las redes del narcotráfico.

El proceso no solo pondrá en el banquillo a un exmandatario latinoamericano, sino que también sacudirá a los populismos de la región que durante años legitimaron al chavismo. Para la oposición venezolana y para los críticos del autoritarismo en América Latina, el juicio es un parteaguas: la impunidad se resquebraja y el mensaje es claro, los narcopolíticos ya no son intocables. Mientras en Caracas se insiste en la narrativa de “persecución imperial”, en los tribunales de EU la historia se contará con cifras, testimonios y pruebas que podrían sellar el ocaso del chavismo.

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