El coordinador del PRI en San Lázaro sostiene que Morena perdió Coahuila porque en el Norte resienten el abandono federal, la falta de inversión, la incertidumbre jurídica y el deterioro de la seguridad
El coordinador del PRI en San Lázaro sostiene que Morena perdió Coahuila porque en el Norte resienten el abandono federal, la falta de inversión, la incertidumbre jurídica y el deterioro de la seguridad

La aplastante derrota de Morena en Coahuila no fue un accidente electoral ni una excepción aislada. Para el coordinador de los diputados federales del PRI, Rubén Moreira Valdez, el resultado refleja un fenómeno que comienza a consolidarse en el norte del país: el creciente desencanto con un gobierno federal que, asegura, se ha convertido en un obstáculo para el desarrollo de las entidades más productivas de México.
Durante una amplia conversación con Pablo Hiriart y Julián Andrade de la serie Conversaciones para decidir con libertad, de La Aurora, el exgobernador coahuilense sostuvo que la victoria priista tiene varias explicaciones, pero una de ellas resume el sentimiento predominante en amplios sectores de la región.
Moreira construyó un diagnóstico severo sobre la relación entre el gobierno federal y los estados fronterizos e industriales del país, a los que considera afectados por la falta de inversión, el deterioro de la infraestructura, la incertidumbre jurídica y la incapacidad para garantizar condiciones adecuadas para la actividad económica.
“Nula inversión en carreteras, en escuelas, en universidades. Los estados del norte sienten que mandan mucho para acá y se les regresa poco. Pero además la Federación ha resultado un lastre”, dijo el legislador para resumir que el norte, cansado de financiar sin recibir
Para Moreira, la inconformidad no responde únicamente a una percepción política, sino a problemas concretos que afectan la competitividad de la región.
“¿Cómo va a llegar nuevo empleo si no hay electricidad? Si no hay certeza jurídica. Si la infraestructura carretera se está deshaciendo. Si en otras partes del país hay inseguridad”, sentenció.
A su juicio, los gobiernos estatales del norte enfrentan una paradoja ya que generan riqueza, inversión y empleo, pero dependen de una Federación que no acompaña ese esfuerzo con infraestructura ni condiciones para el crecimiento.
El coordinador parlamentario ubicó en esa lógica parte de la explicación de la derrota morenista en Coahuila, donde la narrativa de la seguridad y el desarrollo económico terminó imponiéndose a la estructura electoral del oficialismo.
Uno de los ejemplos que Moreira utilizó para ilustrar el descontento regional fue el colapso económico provocado por la crisis de Altos Hornos de México.
Según el legislador, las decisiones tomadas durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador terminaron golpeando a una amplia zona productiva del estado.
“El presidente López Obrador se venga de Alonso Ancira, más allá de discutir qué pasó ahí, y con él se lleva de encuentro a Monclova y a la región norte”, dijo y explicó que la consecuencia fue devastadora para una economía que dependía de la cadena productiva del acero.
Para Moreira, el voto registrado en municipios como Monclova refleja precisamente el impacto social de esas decisiones y el rechazo ciudadano a las políticas federales.
Más allá de Coahuila, el dirigente priista utilizó la entrevista para enviar un mensaje a los partidos de oposición de cara a los próximos comicios.
Y concluye que, si el PRI, PAN y Movimiento Ciudadano continúan compitiendo por separado, el oficialismo tendrá amplias posibilidades de consolidar su poder territorial, ya que “no veo éxito en 2027, un éxito de la oposición, si no hay alianzas estratégicas”.
Moreira insistió en que la discusión ya no debe centrarse en diferencias ideológicas secundarias entre fuerzas opositoras, sino en la necesidad de construir un bloque capaz de equilibrar el poder político del oficialismo.
“Si no hay alianza, va a ser difícil enfrentar el reto que sigue”. El coordinador priista considera que la realidad política mexicana cambió profundamente y que la oposición no enfrenta una competencia convencional.
“Ni el PRI, ni el PAN, ni Movimiento Ciudadano van a jugar contra Morena. Van a jugar contra el régimen”. En la conversación surgieron nombres concretos: Chihuahua, Aguascalientes y Nuevo León, estados que hoy son gobernados por fuerzas distintas a Morena, pero que podrían quedar en riesgo si la oposición llega dividida a las urnas.
Para Moreira, las experiencias recientes muestran que la dispersión del voto beneficia directamente al oficialismo, mientras que los acuerdos estratégicos pueden modificar por completo el escenario electoral.
Recordó incluso el precedente de Chihuahua, donde el PRI decidió privilegiar una lógica de bloque opositor para evitar la llegada de Morena al gobierno estatal. “El voto opositor se divide y puede derrumbar la candidatura del otro”.
Por ello, planteó que las futuras alianzas deberán ir más allá de las candidaturas compartidas e incluir defensa jurídica, vigilancia electoral y coordinación política permanente porque, insistió: “No competimos sólo contra Morena”
Uno de los momentos más reveladores de la entrevista ocurrió cuando Moreira explicó por qué considera insuficiente analizar las próximas elecciones únicamente como una disputa entre partidos y, a su juicio, existe una estructura de poder más amplia que condiciona la competencia democrática, y "si pensamos que vamos a una contienda como era antes, eso no va a suceder”.
El priista señaló que la negativa de Morena a reconocer una derrota tan amplia como la registrada en Coahuila anticipa el tipo de confrontación política que podría vivirse en los próximos años. “Ahorita no reconocen la derrota en Coahuila. ¿Qué irá a pasar en el 27? ¿O qué te va a pasar en el 30?”.
Coahuila se ha convertido en una demostración práctica de que Morena puede ser derrotada incluso en un contexto nacional favorable para el oficialismo.
El legislador destacó que mientras la presidenta Claudia Sheinbaum obtuvo una votación cercana a los 800 mil sufragios en la entidad durante la elección presidencial, Morena apenas alcanzó alrededor de 250 mil votos en la reciente elección local.
Para el dirigente priista, esa diferencia confirma que los electores distinguen entre los distintos niveles de gobierno y que factores como la seguridad, la economía regional y el desempeño de las autoridades locales pueden pesar más que la popularidad presidencial, porque el "adversario político no es Morena. Estamos compitiendo contra un régimen”.
También te puede interesar
Recomendar Nota
Contacto