Hasta el cierre del año pasado, sumaron 390 mil personas que viven fuera de su hogar por violencia, de acuerdo con el Informe Global sobre Desplazamiento Interno de 2026
Hasta el cierre del año pasado, sumaron 390 mil personas que viven fuera de su hogar por violencia, de acuerdo con el Informe Global sobre Desplazamiento Interno de 2026

El desplazamiento interno en México ha alcanzado una dimensión crítica: 390 mil personas vivían fuera de sus hogares al cierre de 2025 a causa de conflictos y violencia, de acuerdo con el Informe Global sobre Desplazamiento Interno (GRID) del Internal Displacement Monitoring Centre (IDMC).
Tan sólo en el año pasado se documentaron 10 mil nuevos desplazamientos por conflicto, en un contexto donde los grupos criminales amplían su control territorial y ejercen violencia directa contra la población civil.
La cifra, que coloca al país dentro de una crisis sostenida, pero subregistrada, refleja una realidad donde miles de familias abandonan sus comunidades sin visibilidad ni garantías de retorno.
El propio informe advierte que en México los desplazamientos por violencia ocurren “en parte debido a la falta de sistemas de recopilación de datos” en tiempo y con transparencia, lo que implica que la magnitud real del fenómeno podría ser aún mayor.
Esta dinámica, señala el IDMC, forma parte de un patrón regional: “La expansión de grupos armados no estatales y organizaciones criminales ha incrementado los ataques contra civiles”, detonando 1.6 millones de desplazamientos en América tan solo ese año.
En México, sin embargo, el fenómeno adquiere características particulares, señala el documento 20206 del IDMC, "no siempre responde a conflictos abiertos o declarados, sino a la imposición de control criminal sobre comunidades enteras".
Como ejemplo de la crisis en territorio mexicano, de marzo a mayo ha saltado a las primeras planas el caso de Guerrero —especialmente en la región de La Montaña baja— donde en al menos cinco comunidades del municipio de Chilapa, unas 800 familias han salido huyendo por la presión de dos grupos delictivos conocidos como "Los Tlacos" y "Los Ardillos".
La violencia en la zona ha provocado también una crisis humanitaria. En semanas recientes, las comunidades indígenas han sido atacadas con drones, armas largas y explosivos improvisados, obligándolos a dejar sus hogares e interrumpir sus vidas. La organización indígena CIPOG-EZ ha denunciado reiteradamente que estos grupos operan con impunidad, mientras las fuerzas de seguridad permanecen omisas. Apenas este 12 de mayo la Secretaría de Gobernación se ocupó del caso "dialogando con los grupos en conflicto".
El desplazamiento, en este contexto, no es un daño colateral, indica el informe, es un mecanismo de control territorial. Familias enteras abandonan sus viviendas, tierras y medios de subsistencia ante amenazas directas, asesinatos o la ocupación violenta de sus comunidades.
La escena más devastadora se difundió recientemente en redes sociales: mujeres y niños suplicando ayuda internacional, incluso pidiendo la intervención de Estados Unidos, ante el riesgo inminente de ser asesinados.
A esta crisis se suma un segundo factor de presión que son los desastres naturales. El IDMC documentó que en 2025 93 mil personas fueron desplazadas en México por desastres, destacando una inundación en Veracruz que provocó cerca de 73 mil desplazamientos, “más que en la década anterior combinada”.
En el plano regional, el informe subraya que 10.2 millones de personas viven desplazadas en América por violencia, con Colombia y Haití concentrando la mayoría.
México aparece con cifras menores, pero bajo la premisa de que la invisibilidad estadística no significa menor gravedad. Por el contrario, sugiere que el fenómeno ocurre fuera del radar institucional, sin políticas públicas integrales ni reconocimiento pleno de las víctimas.
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