Trump condiciona comercio petrolero de Venezuela a que rompa lazos con China, Rusia, Irán y Cuba

De acuerdo con la cadena de EU, ABC News, Caracas estaría obliga a desmantelar acuerdos financieros, tecnológicos y militares con esos países

La Administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha elevado la presión sobre Venezuela al condicionar la extracción y comercialización de su petróleo a la ruptura total de relaciones con China, Rusia, Irán y Cuba, cuatro países que han sido aliados estratégicos de Caracas durante más de dos décadas, informó ABC News, con base en funcionarios estadounidenses.

De acuerdo con el reporte, Washington busca reposicionar a Venezuela dentro de su esfera de influencia energética y convertirla en un proveedor prácticamente exclusivo de crudo pesado para Estados Unidos.

La exigencia implicaría desmantelar acuerdos financieros, tecnológicos y militares que estos países mantienen con el sector petrolero venezolano, particularmente con China y Rusia, que han sido claves para sostener a la industria ante las sanciones internacionales.

Durante una sesión informativa privada con legisladores, el secretario de Estado, Marco Rubio, señaló que Estados Unidos considera tener margen de presión debido a la situación crítica de Petróleos de Venezuela (PDVSA). Según la evaluación estadounidense, los petroleros venezolanos se encuentran prácticamente llenos y el país tendría apenas unas semanas antes de enfrentar un escenario de insolvencia financiera si no logra vender sus reservas.

El senador republicano Roger Wicker confirmó en entrevista con ABC News que el eje central del plan estadounidense es el control del petróleo venezolano, aunque descartó cualquier intención de desplegar tropas en territorio sudamericano. “Se trata de una estrategia económica y energética, no militar”, subrayó.

Un golpe directo al eje antiestadounidense

En términos geopolíticos, la exigencia representa un golpe directo al bloque de países que han respaldado al chavismo desde la llegada de Hugo Chávez al poder. China ha sido uno de los principales acreedores de Venezuela, con préstamos multimillonarios respaldados por petróleo; Rusia ha ofrecido apoyo financiero y militar; Irán ha contribuido con asistencia técnica para refinerías, y Cuba mantiene una estrecha relación política y de seguridad con Caracas.

Romper con estos aliados no solo implicaría redefinir la política exterior venezolana, sino también modificar el equilibrio de poder en América Latina, donde China y Rusia han incrementado su presencia económica y estratégica en los últimos años, en abierta competencia con Estados Unidos.

Impacto regional y dilema para Caracas

Para analistas internacionales, la propuesta de Washington coloca a Venezuela ante un dilema de alto riesgo: aceptar las condiciones estadounidenses para reinsertarse en el mercado energético global o mantener su alianza con potencias que han sido clave para su supervivencia política y económica, pero que limitan su margen de maniobra frente a las sanciones.

Hasta el momento, el gobierno venezolano no ha emitido una postura oficial sobre las exigencias reveladas por ABC News. Sin embargo, el planteamiento ya genera inquietud en la región, al reforzar la idea de que el petróleo sigue siendo una pieza central en la disputa global por influencia entre Estados Unidos, China y Rusia, con América Latina como uno de los principales escenarios de esa confrontación.