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Terminó la restauración del Retablo de los Reyes, de la Catedral Metropolitana

Elaborado en madera y recubierto con hoja de oro, es una de las máximas expresiones del barroco novohispano y ya puede ser apreciado por los visitantes

En la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México han concluido los trabajos de conservación del Retablo de los Reyes, conocido desde el siglo XVIII como “La Cueva Dorada”, por lo que el público ya puede admirar nuevamente este conjunto barroco en todo su esplendor.

Considerado el retablo más espectacular de México, fue concebido como capilla privada de los reyes de España en la época virreinal. Su autor fue Jerónimo de Balbás, quien inició la obra en 1718, la concluyó en 1725 y fue dorada con hoja de oro de 22 kilates hasta 1735, para ser inaugurada en 1737.

En su parte central destacan dos óleos de Juan Rodríguez Juárez —La adoración de los Reyes y La asunción de la Virgen María—, los cuales fueron limpiados debido a su oscurecimiento.

La intervención, realizada del 11 de febrero al 13 de marzo de 2026, fue supervisada por el restaurador Salvador Guillén Jiménez y encabezada por Lucía de la Parra de la Lama, con la participación de Rosario Guerra Olvera. El retablo presentaba acumulación de polvo, hollín y desprendimientos en el dorado, además de huellas antiguas de insectos xilófagos.

Para resarcir los daños, se hizo una inspección general del estado de conservación de la estructura; luego, se realizó una limpieza superficial por medio de aspiradoras y brochas de pelo suave, para retirar paulatinamente el polvo acumulado, a la que siguió una segunda limpieza, la cual permitió llegar a los recovecos en las tallas de la obra y recuperar su brillo.

Debido a sus dimensiones monumentales —25 metros de alto—, fue necesario instalar un andamio de once niveles. También se realizó un escaneo completo para generar un registro tridimensional.

El Retablo de los Reyes, elaborado en madera y recubierto con hoja de oro, es una de las máximas expresiones del barroco novohispano, con estípites monumentales, esculturas policromas y un conjunto de 22 pinturas dedicadas a la vida de la Virgen María.

Tras su restauración, “La Cueva Dorada” vuelve a mostrarse al público como uno de los grandes tesoros del arte virreinal en México.

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