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Sueros “milagro” en Sonora destapan negligencia, vacíos legales y ya van 8 muertos

El caso ha dejado ocho muertos, nueve pacientes hospitalizados y uno más en estado crítico; el médico está detenido

La promesa de bienestar inmediato terminó en tragedia. En Hermosillo, la aplicación de supuestos “sueros vitaminados” por vía intravenosa en una clínica privada ha dejado al menos ocho personas muertas, varios pacientes hospitalizados y una investigación que expone fallas graves en la regulación de tratamientos alternativos.

De acuerdo con la Secretaría de Salud de Sonora, el número de víctimas mortales se elevó tras confirmarse nuevos decesos relacionados con estos procedimientos, mientras que otras personas continúan bajo atención médica y algunas más lograron recuperarse.

La dependencia estatal informó que, tras la clausura del consultorio donde se aplicaban los sueros, no se han registrado nuevos casos, pero se mantienen operativos de vigilancia epidemiológica, análisis clínicos y verificación sanitaria.

El caso no solo apunta a una posible negligencia médica, sino a un fenómeno creciente: el auge de terapias intravenosas en clínicas de bienestar, conocidas como “IV Bars”, que ofrecen mezclas de vitaminas y minerales como soluciones rápidas para mejorar la salud.

Según información difundida por medios nacionales y locales, las investigaciones apuntan a una posible contaminación bacteriana en los sueros, lo que habría desencadenado infecciones graves en los pacientes.

La Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora confirmó que el médico responsable, identificado como Jesús Maximiano “N”, es investigado por homicidio culposo derivado de mala praxis. Además, se han realizado cateos y se mantiene un operativo de búsqueda para su localización.

A nivel estatal, la Secretaría de Salud ha señalado que los insumos utilizados —medicamentos y soluciones intravenosas— fueron asegurados y enviados a análisis en laboratorios federales, incluyendo la COFEPRIS y la Comisión de Control Analítico y Ampliación de Cobertura (CCAYAC).

A nivel federal, el enfoque ha sido técnico: determinar si hubo fallas en la cadena de preparación, almacenamiento o aplicación de los sueros, así como posibles violaciones a la normativa sanitaria.

Aunque estos tratamientos se promocionan como seguros, la evidencia médica señala que su uso en personas sanas es cuestionable y puede ser peligroso. Entre los riesgos documentados están las infecciones sistémicas por falta de esterilidad, reacciones alérgicas graves (anafilaxia), desequilibrios electrolíticos que pueden causar arritmias y hasta daño renal o toxicidad por sobredosis.

Regulación y mercado gris

El caso de Sonora no es aislado. La proliferación de clínicas que ofrecen terapias intravenosas fuera de hospitales certificados evidencia un vacío regulatorio.

Las propias autoridades estatales reconocieron que en lo que va del año se han registrado más de un centenar de infecciones asociadas a la atención médica en la entidad, lo que revela un entorno sanitario vulnerable.

Además, muchos de estos procedimientos se realizan sin diagnóstico médico previo, supervisión especializada ni protocolos adecuados de esterilización.

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