El mandatario definió como “terrible” la decisión de incluir a ambos músicos en la programación del partido y sostuvo que su presencia “solo siembra odio”
El mandatario definió como “terrible” la decisión de incluir a ambos músicos en la programación del partido y sostuvo que su presencia “solo siembra odio”

La elección de los artistas para el Super Bowl LX abrió un nuevo frente de confrontación entre el presidente Donald Trump y figuras de la música popular. En declaraciones recientes, el mandatario cuestionó duramente la participación de Green Day y Bad Bunny en el evento deportivo más seguido del país, al que calificó como una vitrina mal utilizada.
En una entrevista con The New York Post, Trump definió como “terrible” la decisión de incluir a ambos músicos en la programación del Super Bowl 2026 y sostuvo que su presencia “solo siembra odio”. Al referirse tanto a la banda estadounidense como al cantante puertorriqueño, ambos críticos de su administración, fue tajante: “Soy anti-ellos”.

El Super Bowl LX se disputará el domingo 8 de febrero de 2026 en San Francisco. De acuerdo con lo anunciado por la NFL, Green Day estará a cargo del espectáculo de apertura, mientras que Bad Bunny encabezará el show de medio tiempo, producido por Apple Music. Trump confirmó que no asistirá al partido. Aclaró que su ausencia no responde a la elección artística. “Está demasiado lejos”, explicó, y agregó que si el trayecto fuera más corto acudiría. El presidente sí estuvo presente en el Super Bowl del año pasado, celebrado en Nueva Orleans.
Las críticas de Trump se producen en un contexto de enfrentamientos previos con ambos artistas. Green Day ha mantenido una postura abiertamente contraria al mandatario desde su primer periodo en la Casa Blanca. En distintos conciertos, la banda modificó la letra de "American Idiot" para aludir a la agenda MAGA y también lanzó mercancía con la imagen de la fotografía policial de Trump, cuyos ingresos fueron destinados a causas benéficas.

Bad Bunny, por su parte, ha expresado su rechazo a las políticas migratorias del actual gobierno. En 2024 anunció que no llevaría su gira Debí Tirar Más Fotos a Estados Unidos, al argumentar que le preocupaban los operativos de deportación y la presencia de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en las inmediaciones de los conciertos. En entrevista con i-D, el cantante explicó que la decisión no obedecía a un sentimiento de animadversión, sino a motivos de seguridad para su público.
Tras confirmarse su participación en el Super Bowl, Bad Bunny celebró el anuncio en la red social X, donde señaló que su actuación estaría dedicada “a mi gente, mi cultura y nuestra historia”. Sin embargo, días después, la polémica se reavivó cuando la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, advirtió que agentes del ICE estarían desplegados durante el evento, lo que generó reacciones encontradas en redes sociales.
Meses antes, Trump ya había minimizado la figura del artista puertorriqueño. En una entrevista con Newsmax, aseguró no conocerlo y calificó su relevancia como “absolutamente ridícula”. Las declaraciones más recientes confirman que el cruce entre política, música y el Super Bowl ocupa un lugar central en el debate público estadounidense.
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