Como apuntó alguna vez el filósofo español Fernando Savater: la mayor traición que puede hacer un gobernante es enfrentar a los ciudadanos con un lenguaje guerracivilista...
Como apuntó alguna vez el filósofo español Fernando Savater: la mayor traición que puede hacer un gobernante es enfrentar a los ciudadanos con un lenguaje guerracivilista...
Qué manera de engañar de Claudia Sheinbaum a la población para ponerla en guardia contra unos imaginarios “traidores a la patria”.
En vísperas de una reforma electoral que ella ha perfilado como el tiro de gracia a la representación plural en el Congreso, asustó con el cuento de que la oposición busca la intervención de Estados Unidos en México.
“¿Y qué pretenden ellos? ¿Qué les gustaría a ellos? La intervención de Estados Unidos en México, esa es la verdad”, dijo, y tuvo más:
“Como no tienen apoyo popular en nuestro país —porque ya no tienen apoyo popular—, ellos creen que tienen que ir a buscar desde fuera para afectarnos… No hay ninguna diferencia con el conservadurismo del siglo XIX. Buscan que de afuera vengan a gobernarnos. Esa es su posición”.
Con ese argumento, cerrar las puertas del Congreso a los “traidores” que buscan la intervención de Estados Unidos en nuestro país, sería un acto justiciero de la nueva heroína de la patria: Claudia Sheinbaum Pardo.
Ahí está la justificación para cerrar los espacios de representación a más de 45 por ciento de la ciudadanía y entregar las instituciones comunes a una secta de incompetentes que se va a perpetuar en el poder.
Como apuntó alguna vez el filósofo español Fernando Savater: la mayor traición que puede hacer un gobernante es enfrentar a los ciudadanos con un lenguaje guerracivilista.
Eso es lo que hace la presidenta. Fomenta el encono entre sus gobernados, cuando el elefante del norte tiene pesadillas y avisa que atacará por tierra a los narcotraficantes.
“La oposición en México lo que ha estado buscando, y lo ha manifestado durante todos estos meses, es una mala imagen del gobierno de México en Estados Unidos”.
Si alguien trabajó para el desprestigio de México fue López Obrador, a quien Claudia Sheinbaum sigue llamando presidente.
Les tomó el pelo con que en México no se fabrica fentanilo. También engañó a los mexicanos con la droga de su retórica.
Desde que se fue AMLO, octubre de 2024 a enero de este año, se han destruido mil 887 narcolaboratorios donde se fabricaba fentanilo y se han decomisado cuatro millones de pastillas de esa droga letal. Más lo que ha pasado hacia Estados Unidos y lo que se siguen fabricando.
El 84 por ciento de esos laboratorios, que supuestamente no existían, estaban en Sinaloa, donde el gobernador de Morena llegó al poder con el apoyo armado del principal cártel del mundo.
¿No que no se producía en México la droga que puede matar a quien la ingiere?
Esa mentira, dicha una y cien veces por el entonces presidente, fue un engaño en beneficio del crecimiento del poder de los cárteles que tienen a Trump con la tentación de mandar tropas a México.
Fue la tolerancia al narco y a la fusión política-crimen organizado en varias entidades lo que constituye una traición a México, y no la oposición política que hace, hasta donde puede, lo que debe hacer: oposición.
La presidenta espanta a sus gobernados con la mentira de la oposición traidora para justificar el tiro de gracia a la democracia en el país.