Con gratitud por la invitación para hacer sinergia en este proyecto, estimado Pablo
La actividad económica y productiva requiere un entorno de seguridad y paz. Cuando éste no se da, nadie quiere arriesgar su inversión. De acuerdo al concepto de competitividad (capacidad para atraer, retener y multiplicar inversiones directas, lo cual permite producir más y mejores bienes y servicios para un mayor número de personas), Guerrero ha perdido esa capacidad, por el escenario de belicosidad e inseguridad que se presenta en todo el estado.
Lo anterior viene a cuento porque tanto el puerto, como diferentes ciudades del estado de Guerrero (Chilpancingo, Iguala, Taxco), han perdido competitividad debido a la extorsión, el secuestro y homicidios que padecen. Ningún inversionista va a arriesgar su dinero ante la inseguridad. Pero la presidenta de México, en una conferencia matutina en este puerto nos informó, el 8 del que cursa, que los homicidios dolosos en México bajaron 40 por ciento entre septiembre de 2024 y diciembre de 2025; que en Guerrero se redujeron 65 por ciento y que en Acapulco bajaron 71 por ciento.
¿Cómo es posible que, de acuerdo con el índice de Numbeo o el ránking de homicidios de la organización Seguridad, Justicia y Paz, Acapulco ocupando el tercer lugar a nivel mundial, con una tasa de 102.28 homicidios por cada 100 mil habitantes, de la noche a la mañana reduce en más de 70 por ciento la criminalidad? Algo grande debió ocurrir en el sistema, pero que pasó desapercibido por los guerrerenses.
Lo manifestado por la presidenta es una declaración sin explicación (porque no se señala el número de carpetas de investigación abiertas en un periodo con respecto al otro), como las declaraciones sobre que la economía de que “vamos bien” o que a Cuba no se le está regalando petróleo o que se ha disminuido el desempleo, entre otras mentiras. Nada, sólo la manifestación de porcentajes, sin evidencia. Recurrir al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública es entrar a datos que han sido maquillados (extrañamente han disminuido los homicidios y se incrementaron los desaparecidos).
Es admirable el desempeño que está teniendo el secretario Omar García, pero causan escepticismo los porcentajes de una disminución que es espectacular. Sobre todo, porque no haN habido cambios sustantivos en los cuerpos de seguridad. Me explico: Albert Einstein aseguraba que la locura es “hacer lo mismo una y otra vez esperando resultados diferentes”. Hoy se nos informa que, pese a que se han seguido haciendo las mismas cosas (las mismas prácticas, los mismos recursos humanos, materiales y económicos en calidad y cantidad), esta vez sí hay resultados diferentes. Lo malo de esto es que al desaparecer el Inai no hay manera de corroborar la información. No hay transparencia. Sólo hay que creer, como auto de fe, en lo que diga la autodenominada “4T”, versión “segundo piso”. Al parecer, se quiere hacer disminuir la violencia por decreto.
