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Scherer o la ambición sin límites

“La semilla de la discordia, germina con la envidia y florece con la ambición”, FGT

Ya sólo el título de su libro Ni venganza ni perdón pinta de cuerpo entero a Julio Scherer.  Desde hace muchos años, Scherer ha sido expuesto en diferentes medios como corrupto, extorsionador y traficante de influencias. Alguien que ni perdona, ni olvida.

Los inicios en la vida pública de Scherer se inician con Miguel de la Madrid, desde entonces lo acompañaron los escándalos públicos. Fue denunciado por un fraude relacionado con el consorcio azucarero Escorpión por 15 millones de dólares.

En el año 2000 se une a la campaña del priista Francisco Labastida, pero dotado de un astuto olfato político, y carente de convicciones, se une a la campaña de AMLO en 2006. A partir de allí el todopoderoso abogado, ya con un historial limítrofe con la ilegalidad, se convierte en el consigliere del nuevo jefe máximo.

El historial público de sus actuaciones, al margen de la ley, está ampliamente documentado: su implicación en los “Pandora Papers”, las acusaciones de Paulo Díez Gargari por el caso Aleatica/OHL, los fraudes del Viaducto Bicentenario, los escándalos por extorsión a empresarios como Juan Collado, Miguel Alemán, Guillermo Álvarez, y un interminable etcétera.

Pues con estas credenciales, Scherer pasa de consigliere a consejero jurídico de la Presidencia en 2018. Este cargo, por su naturaleza, tiene una relación muy cercana con la FGR y con el poder Legislativo.

Scherer inicia, o al menos participa, en una guerra civil al interior del gobierno de AMLO, en contra de Alejandro Gertz y Olga Sánchez Cordero. Cada uno ponía a su adversario todos los obstáculos posibles a fin de quedarse con el botín que suponía la extorsión a los empresarios desamparados por la 4T. Morena finalmente revelaba su rostro: la verdadera mafia del poder.

Scherer es obligado por AMLO a renunciar en 2021, en medio de múltiples demandas de corrupción. Fue derrotado por su ambición y soberbia, pero la venganza es un plato que se disfruta frío.

La discordia, ese veneno oscuro que debilita a los aliados, se convierte en la mejor arma de sus enemigos. Eso lo sabe Scherer, mejor que nadie.

El libro de Scherer no revela ninguna novedad acerca de AMLO o su gobierno. No aporta nada que no se supiera; las intrigas y mentiras de Ramírez Cuevas, o sus pleitos mafiosos contra Gertz o Sánchez Cordero. Lo único sorprendente de este libelo, disfrazado de libro, es que la persona con menos autoridad moral para criticar y señalar lo que se allí se menciona sea su autor, Julio Scherer.

Scherer, el eterno manipulador y sembrador de discordias, pretende ahora regresar como un redentor de sí mismo. En sus pseudodenuncias no hay ningún valor, sí un enorme cinismo. Él no es mejor que ninguno de los personajes que señala, es inclusive, si fuera posible, peor.

Pancho Graue