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Red de gobiernos autócratas, el sostén del régimen cubano

La Habana activó un entramado de influencia que articula diplomacia, campañas de legitimación y cooperación material y tecnológica con aliados regionales

Crédito: Especial

De La Habana a Pekín, pasando por Moscú y Managua se configura una red de cooperación entre los gobiernos autoritarios que va mucho más allá de la solidaridad ideológica.

En un momento en que Cuba atraviesa una de sus peores crisis económicas y sociales en décadas, y las tensiones con Estados Unidos se intensifican, la isla ha encontrado en aliados como Rusia, China, Nicaragua y Venezuela no solo discursos de apoyo, sino mecanismos de respaldo económico, tecnológico y diplomático que hasta hace uno meses le permitían resistir la presión externa.

De acuerdo con la Red Liberal de América Latina (Relial), la colaboración entre regímenes autoritarios se desarrolla en cuatro áreas: la cooperación administrativa o técnica, políticas públicas, ideológica y narrativa, así como institucional y diplomática. 

Un estudio realizado por la organización Gobierno y Análisis Político (GAPAC) reportó que, durante el primer bimestre de 2026, Cuba ha optado por apoyarse de actores afines, e incluso, de algunos gobiernos que no comparten el mismo modelo político (como México) para sostener su resiliencia. A diferencia de la política de alianzas clásica, esta cooperación no requiere uniformidad ideológica ni tratados formales.

Este periodo comprende un punto clave en la actual crisis en la isla, que se vio gravemente afectada tras la captura del entonces presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y tras el bloqueo energético de Estados Unidos.

En este contexto, Rusia se ha consolidado como uno de los aliados más relevantes. En enero de 2026, el gobierno de Vladimir Putin sostuvo que mantendría su apoyo a La Habana, no solo en el ámbito diplomático, sino también en el intercambio de prácticas relacionadas con la gestión del orden interno y seguridad estatal.

Por ejemplo, el Kremlin contribuye con energía, apoyo militar, cooperación en materia de inteligencia y protección diplomática global, mientras la isla le aporta décadas de experiencia en gobernanza autoritaria y la capacidad de actuar como interlocutor con los movimientos de izquierda y progresistas.

China, por su parte, aparece como un actor de gran importancia debido a que –a diferencia de Moscú– se ha caracterizado por mantener un perfil bajo en sus declaraciones políticas. No obstante, su apoyo se ha visto reflejado en asistencia material y cooperación tecnológica como el envío de arroz para aliviar la escasez alimentaria, la entrega de recursos para proyectos energéticos descentralizados y la implementación de iniciativas tecnológicas para digitalizar la televisión cubana.

Tan solo en 2025, el gobierno de Xi Jinping financió 55 parques solares en diferentes zonas de Cuba, y se prevén otros 37 para 2028. Una vez finalizado, dicho proyecto contribuiría a mitigar la crisis eléctrica y cubriría dos tercios de la demanda eléctrica actual, informaron agencias internacionales.

El monitoreo realizado por GAPAC reveló que en el campo de la cooperación política, los gobiernos de Cuba y Nicaragua mantienen su "hermandad" a través del intercambio de mensajes oficiales, que tienen que ver con un componente ideológico.

"Cuando múltiples gobiernos replican una narrativa común –en este caso, la denuncia del embargo estadounidense– se amplifica la percepción de legitimidad internacional del régimen cubano", detalla el análisis de Relial.

Fuente: GAPAC

La relación entre estos cuatro países demuestra cómo los regímenes autoritarios aprenden, cooperan y se adaptan en un orden global en disputa, actualmente marcado por los conflictos bélicos y con el retorno de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos, según el Centro de Análisis de Políticas Europeas (CEPA, por sus siglas en inglés).

Trump, como principal actor en este contexto, impulsa una estrategia hacia Cuba –similar a la aplicada en Venezuela– orientada a propiciar un giro político que derive en la caída del régimen, e incluso la posibilidad de una "toma amistosa" del poder en medio de la crisis económica.

Venezuela, tan lejos y tan cerca...

Durante décadas, Caracas se ha convertido en parte fundamental para la isla, pero con la llegada de Hugo Chávez al poder, las relaciones bilaterales se elevaron a un nivel aún más alto.

Desde entonces, la Comisión Intergubernamental Cuba-Venezuela ha suscrito más de mil 400 acuerdos en materia de salud, energía, telecomunicaciones, economía, agricultura, entre otras.

De acuerdo con medios locales, tan solo en septiembre de 2025, el régimen cubano recibió 52 mil barriles diarios de petróleo, la cifra más alta de ese año.

Actualmente, Cuba atraviesa una crisis energética cada vez más aguda, marcada con el aumento de apagones parciales y generalizados. Esta situación se ha visto agravada por la presión estadounidense, que ha amenazado con imponer aranceles de hasta 100% a los países que suministren crudo a la isla. En paralelo, la interrupción de los envíos desde Venezuela tras la captura de Maduro ha profundizado el desabasto energético.

La isla requiere de aproximadamente 110 mil barriles diarios de crudo para funcionar con normalidad, por su cuenta produce solo 40 mil, por lo que depende de los envíos extranjeros.

Hasta principios del presente año, Cuba y Venezuela formaban parte de la llamada "marea rosa" latinoamericana, que resistía la hegemonía estadounidense en la región. Sin embargo, con la llegada de Delcy Rodríguez a la presidencia interina del país y la presión de Trump, el panorama se ha deteriorado.

México: afinidad sin autocracia

A diferencia de los aliados clave de La Habana, México desempeña un papel fundamental, a pesar de que no es calificada como una autocracia cerrada. No obstante, durante los gobiernos de la Cuarta Transformación con Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum Pardo, el país ha mostrado rasgos de un modelo iliberal de izquierda, según diversos analistas.

El envío de ayuda humanitaria, petróleo (antes de las restricciones estadounidenses) y los pronunciamientos diplomáticos frente a las sanciones de Washington, posicionan a México y al gobierno de Sheinbaum, como uno de los nodos más relevantes dentro del entramado internacional de apoyo a Cuba.

A ello se suma un esquema de ayuda que abarca misiones médicas, vínculos políticos y activismo en foros multilaterales.

Sin importar la complicada relación que actualmente enfrenta México con Estados Unidos, la presidenta Sheinbaum defendió el miércoles pasado la continuidad de la cooperación sanitaria con la isla y sostuvo que mantendrá las contrataciones de médicos cubanos, pese a que varias naciones latinoamericanas –como Guatemala, Honduras y Jamaica– han cancelado estos programas.

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