Es natural que surja la pregunta de la pertinencia de un proyecto periodístico ante lectores y audiencias que tienen múltiples opciones.
Es natural que surja la pregunta de la pertinencia de un proyecto periodístico ante lectores y audiencias que tienen múltiples opciones.
Decía Ben Bradlee que uno de los aspectos más emocionantes de su oficio, el periodismo, es que uno se levanta por la mañana teniendo una idea de las historias sobre las que hay que escribir, pero por la tarde la realidad, siempre caprichosa, obliga a ocuparse de otros asuntos.
Esto, lejos de ser frustrante, activa el resorte que hace que los medios de comunicación sigan funcionando aún en épocas y momentos de gran complejidad.
En el fondo, y lo sabemos, lo que nos gusta es contarle a la gente lo que le pasa a la gente.
La Aurora de México inicia su travesía en circunstancias especiales, donde el cambio en la comunicación y en sus modelos es evidente.
Es natural que surja la pregunta de la pertinencia de un proyecto periodístico ante lectores y audiencias que tienen múltiples opciones.
La respuesta está justo en los bordes o en las profundidades de todo ese ecosistema, por lo demás líquido, donde el periodismo se requiere más que nunca.
Una de las enseñanzas de la pandemia del Covid-19 fue justamente esa, la de mostrar la utilidad de los medios de comunicación y de sus periodistas, frente a las oleadas de charlatanes y la información falsa y, peor aún, maliciosa.
De igual forma, fueron los medios de comunicación independientes, los que han acompañado a la sociedad en gestas triunfantes y en derrotas acaso provisionales.
Ahí han estado cubriendo los estragos de la violencia, consignado la oleada ciudadana que defendió al INE y al Poder Judicial, pero sobre todo dando luz a lo que se pretende mantener en las sombras.
El periodismo, desde nuestra perspectiva, tiene que estar de parte de la democracia, el Estado de derecho y las libertades, porque sólo en ese suelo básico es en el que se puede ejercer a plenitud.
Cécile Prieur, la directora de Le Nouvel OBs, lo dice con elegancia: “y aunque la fatiga democrática crece, debemos tener la claridad mental para no resignarnos. Porque la guerra entre fuerzas progresistas y reaccionarias, democracias y regímenes autoritarios, se libra ante todo en nuestra mente, en nuestra capacidad de creer —y de desear— que la lucha por las libertades y contra las injusticias se puede librar”.
En México, y en el mundo, el populismo intenta destruir o debilitar todos los controles y equilibrios ante su propio poder. Por eso no les gustan los periodistas y se dedican a denostarlos, saben que serán una resistencia natural, como antes y como ahora.
La Aurora de México, que inicia su travesía, tienen el propósito de sumarse a esos esfuerzos que hacen nuestros colegas en las distintas plataformas y que han resistido a toda clase de vendavales.