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Ola de calor histórica deja mil muertos adicionales en Francia y pone en alerta al continente europeo

El 85 por ciento de las víctimas tenía más de 65 años y las muertes ocurridas en los domicilios se incrementaron en 40 por ciento

Europa enfrenta una de las emergencias climáticas más severas de las últimas décadas. La histórica ola de calor que desde hace más de una semana azota al continente ya dejó en Francia alrededor de mil muertes adicionales a las registradas habitualmente para esta época del año, mientras hospitales y servicios de emergencia permanecen bajo fuerte presión.

La agencia Salud Pública Francia informó que, desde el 24 de junio, se ha detectado un exceso de mortalidad cercano a mil fallecimientos, cifra que todavía podría aumentar debido a que los datos disponibles corresponden únicamente a certificados de defunción electrónicos. El 85 por ciento de las víctimas tenía más de 65 años y las muertes ocurridas en los domicilios se incrementaron en 40 por ciento.

Las regiones más afectadas son Isla de Francia, donde se ubica París, además de Nueva Aquitania, Bretaña, Centro-Valle de Loira, Normandía y Países del Loira. Aunque las temperaturas comenzaron a descender este domingo, las autoridades sanitarias advierten que los efectos fisiológicos del calor extremo suelen presentarse de manera diferida y pueden provocar nuevas complicaciones en los próximos días.

Los especialistas explican que el calor extremo produce una sobrecarga en el organismo. Cuando la temperatura ambiental supera la capacidad natural del cuerpo para disipar el calor mediante la sudoración y la circulación sanguínea, puede desencadenarse un cuadro de hipertermia o golpe de calor, una condición médica que ocasiona deshidratación severa, alteraciones neurológicas, falla orgánica múltiple e incluso la muerte.

Los adultos mayores son particularmente vulnerables porque presentan una menor capacidad para regular su temperatura corporal, suelen percibir menos la sensación de sed y, en muchos casos, viven solos o padecen enfermedades cardiovasculares o respiratorias que se agravan con el calor.

El fenómeno no se limita a Francia. España reportó al menos 327 fallecimientos relacionados con las altas temperaturas y más de 20 millones de personas expuestas a calor extremo. Italia mantiene alertas rojas en varias ciudades, mientras Alemania, Bélgica, Reino Unido, Portugal, Polonia, República Checa y Eslovaquia también enfrentan temperaturas récord y afectaciones en infraestructura, servicios de salud y sistemas de transporte.

En algunos puntos de Europa occidental y central se han registrado temperaturas superiores a los 40 grados Celsius, niveles considerados extraordinarios para regiones que históricamente han tenido veranos moderados y cuyos edificios, hospitales y sistemas de transporte no fueron diseñados para soportar este tipo de eventos extremos.

La actual emergencia está asociada a una denominada "cúpula de calor", un sistema de alta presión atmosférica que actúa como una tapa que atrapa el aire caliente cerca de la superficie terrestre e impide la formación de nubes y el ingreso de aire más fresco. En esta ocasión, la masa de aire cálido procedente del norte de África se combinó con condiciones de calentamiento global que, según diversos científicos, están aumentando la frecuencia, duración e intensidad de las olas de calor en Europa.

La crisis revive el recuerdo de la devastadora ola de calor de 2003, que provocó decenas de miles de muertes en Europa y transformó los protocolos de atención ante temperaturas extremas. Sin embargo, la magnitud del episodio de este verano vuelve a poner en evidencia la creciente vulnerabilidad del continente frente a los efectos del cambio climático y plantea una pregunta cada vez más urgente: ¿están realmente preparadas las ciudades europeas para vivir en un mundo cada vez más caliente?

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