Moody’s bajó la calificación crediticia al último escalón del grado de inversión tras ajustar la nota soberana de México
Moody’s bajó la calificación crediticia al último escalón del grado de inversión tras ajustar la nota soberana de México

La agencia internacional Moody’s Ratings rebajó la calificación crediticia de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y de ocho bancos mexicanos, luego de ajustar la nota soberana de México de Baa2 a Baa3, el último escalón dentro del grado de inversión.
La decisión coloca tanto a la empresa eléctrica estatal como a varias instituciones financieras mexicanas a un paso de entrar en categoría especulativa, conocida en los mercados como “bono basura”.
En el caso de la CFE, Moody’s rebajó la nota, al pasar de Baa2 a Baa3 en su calificación de deuda senior no garantizada y de emisor en moneda local y extranjera. Sin embargo, modificó la perspectiva de "negativa a estable".
Según explicó la calificadora a través de un reporte, el ajuste refleja la fuerte dependencia financiera de la CFE respecto al gobierno federal, así como el debilitamiento del perfil crediticio de México.
“La rebaja de la calificación de CFE sigue la rebaja de la calificación del Gobierno de México, que es el proveedor de apoyo de la empresa”, detalló Moody’s en su comunicado.
La agencia recordó que la empresa productiva del Estado enfrenta presiones financieras derivadas de altos costos operativos, necesidades constantes de inversión y el entorno fiscal mexicano.
El ajuste soberano también impactó directamente a instituciones bancarias mexicanas.
Moody’s redujo las calificaciones de entidades como: BBVA, Santander, Banorte, Banamex, Banco del Bajío, Nacional Financiera (Nafin), Bancomext y al Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB).
En la mayoría de los casos, las notas bajaron igualmente de Baa2 a Baa3, manteniéndose todavía dentro del grado de inversión, aunque en el nivel más bajo.
La calificadora señaló que el sistema financiero mexicano mantiene buena liquidez y capitalización, pero advirtió que la desaceleración económica y el deterioro fiscal del país incrementan los riesgos para el sector.
En su análisis, Moody’s explicó que la rebaja responde al debilitamiento de las finanzas públicas mexicanas, impulsado por un menor crecimiento económico, incremento de deuda pública, presiones fiscales por Pemex y CFE, así como también de una rigidez presupuestaria.
La agencia considera que el respaldo constante del gobierno federal a empresas estatales como Pemex y CFE ha reducido la capacidad financiera del país. Además, advirtió que el margen fiscal de México continuará bajo presión durante los próximos años.
Aunque las calificaciones aún conservan el grado de inversión, la decisión de Moody’s manda una señal de alerta a inversionistas internacionales.
Una eventual nueva rebaja podría elevar costos de financiamiento para el país, afectar emisiones de deuda y generar mayor presión sobre empresas vinculadas al gobierno federal.
Por ahora, tanto la CFE como los bancos mexicanos permanecen dentro de la categoría de inversión, pero con menor margen frente a futuros ajustes.
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