Mario Delgado se sinceró: después del 15 de junio, ni caso tiene que los niños asistan a las escuelas.
Así lo dijo: “Se mantienen las aulas abiertas realmente sin un propósito pedagógico, sólo por cumplir un conteo, se desvirtúa la dignidad docente y se convierte la escuela en una estancia forzada”.
Para el secretario de Educación, el tiempo en los salones es una métrica neoliberal y las empresas deberían implantar horarios flexibles para que padres y madres puedan cuidar a sus hijos. Para criticar a los neoliberales, se les parece mucho.
En lugar de fortalecer a los planteles educativos, e inclusive el extender horarios en zonas que lo requieren, pretenden dejar a los infantes a su suerte, presas de la inseguridad o reclutas del crimen organizado. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos dio a conocer una cifra que debería avergonzar al Estado en su conjunto: 18 mil menores han sido enganchados o desaparecidos por los bandidos.
Lo de Delgado es un síntoma de un gobierno que no suele explicar ni mucho menos reconocer.
Se entiende que quiera salir del atolladero en el que se metió por decretar una megaperiodo vacacional para no estorbar en la movilidad durante las semanas del Mundial de futbol y de los encuentros que se celebrarán en la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.
Hay razones de no permitir que la CNTE esté movilizada, porque son capaces de aguar la fiesta, o de presentar una imagen lamentable.
Lo que ya no es tan coherente es que quiera achacar, ahora también, a fallas del diseño educativo del pasado, las decisiones que le corresponden tomar a quienes ahora gobiernan.
Desmontaron la reforma educativa y le devolvieron el control de las plazas a los dirigentes sindicales y ahora tienen una situación que no saben si van a poder controlar, porque en la Coordinadora sí saben jugar con los tiempos políticos y más con una agenda que tiene proyección internacional.
Delgado tuvo que recular, pero lo que mostró es de suyo una explicación de la derrota educativa, el abandono de la calidad y de un daño inmenso para los estudiantes más pequeños.
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