La gobernadora de Campeche usa las herramientas de la dictadura que los cambios a la legislación han puesto en sus manos y en las de todos los gobernantes.
Puede meter a la cárcel al rector de la Universidad porque controla los ministerios públicos de la Fiscalía, a la Fiscalía misma, y también al poder Judicial del estado.
Ella no quiere que se reelija el rector de la Universidad Autónoma de Campeche y es muy sencillo: agentes lo detienen, le siembran droga en su camioneta, lo llevan a la Fiscalía y de ahí lo mandan a la cárcel.
¿La prensa critica a la gobernadora?
Fácil. Denuncia a Tribuna de Campeche y el poder Judicial impone un censor que revisa todas las notas relativas a Layda Sansores antes de que se publiquen.
¿No les gusta?
La juez extendió -en septiembre- por otros tres meses la figura del censor designado. Él decide qué se puede publicar y qué no.
En febrero de 2024, en los festejos del carnaval, hubo botargas y máscaras de Layda y de la secretaria de Seguridad, Marcela Muñoz.
Layda Sansores actuó con los resortes de la dictadura que ya está, en el papel, en todo el país.
Al terminar el recorrido en el malecón campechano detuvieron a los que traían máscaras y botargas: a la Fiscalía y de ahí a la cárcel por “incitar al odio y ataques a la autoridad”.
Cuatro personas, entre ellas una ama de casa, siguen vinculadas a proceso.
Lo que vemos en Campeche es la puesta en práctica del régimen dictatorial que una mayoría inconstitucional en el Congreso federal impuso en la Constitución.
El día que quiera Claudia Sheinbaum puede actuar como Layda Sansores porque tiene esas herramientas para usarlas cuando así lo estime conveniente.
Puede ser que la presidenta no tenga la intención de actuar como dictadora a la manera de Sansores. Hasta que un día se enoje y lo haga.
No hay contrapesos a su poder. Morena los quitó. El poder Judicial está a sus órdenes porque sus integrantes le deben el puesto a ella y a Morena.
Si se salen del guion, los cesa, o castiga, el Tribunal de Disciplina que se creó para esos efectos.
En Campeche vemos apenas una muestra de lo que es una dictadura.
Y leve, porque en el país aún hay espacios donde se ejerce la libertad de expresión y se exhiben las conductas autoritarias.
A veces funciona la prensa libre, pero los espacios se acotan por autocensura, por miedo, o por la adicción de estar siempre bajo el alero del poder y recibir contratos por asignación directa.
No hay manera de defenderse del poder de los morenistas cuando un ejecutivo baja su dedo pulgar.
En México la titular del Ejecutivo tiene los instrumentos (obtenidos de manera fraudulenta) para ejercer como dictadora. Al estilo Layda Sansores.
¿No va con ella? Entonces lo hará el siguiente.
Dependemos de su índole, de su estado de ánimo, porque Morena acabó con el andamiaje institucional de una nación democrática.
