QUINTANA ROO. Apenas el jueves pasado el alcalde Diego Castaño anunciaba la salida de Tulum de la lista de los 50 municipios más violentos, cuando las disputas a fuego y sangre se apoderaron del destino turístico este fin de semana.
El primer acto armado, cobró la vida de una persona que, presuntamente laboraba de manera temporal en el Festival de Música Electrónica “Solomun Tulum”, que se lleva a cabo nuevamente en la zona centro del estado.
Fue la madrugada del viernes, cuando un comando armado asesinó a balazos a un hombre en el bar “Tehmplo”, ubicado en la zona costera de la ciudad, frente a decenas de testigos, no hubo detenidos, como suele suceder.
El cuerpo se encontró junto al área de baños del inmueble ubicado en la avenida Kukulkán, portaba una camiseta negra con el logotipo “Themplo”, presentaba al menos dos impactos de bala; la Fiscalía del estado liga el homicidio al narcomenudeo.
Versiones iniciales señalan que elementos de la Policía local no tuvieron acceso inmediato al inmueble en el momento de los hechos, lo que habría retrasado la intervención de las autoridades y el inicio de las diligencias correspondientes.
Por la tarde de ese mismo día, un nuevo ataque armado irrumpió en otro de los escenarios del festival, ahora en el Cenote Vésica, con un saldo de tres personas heridas, entre ellos un ciudadano argentino.
A finales del año pasado, el destino turístico se había desplomado por la oleada de violencia y muerte, en el municipio que administra el munícipe Diego Castañón Trejo.
Esta situación trajo consigo una caída de la ocupación hotelera, atribuida oficialmente a los precios altos en los servicios y, a la falta de acceso al mar por parte de sus habitantes.
Los hechos violentos opacaron también el informe de la titular del Sistema Nacional de Seguridad Publica, Marcela Figueroa, quien declaró la semana pasada que Quintana Roo se encontraba entre los 26 estados que redujeron el promedio diario de homicidios dolosos de 2024 a 2025, reportando una disminución del 56.8 por ciento.