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Al juez le quedaron limpios (pero grandes) los zapatos

No es lo mismo limpiar calzado, oficio noble y decente, que lamer suelas, práctica de bochorno y vergüenza. Dos fotos, del día de la Constitución en Querétaro separan el inicio de la reforma judicial y el “resultado” de esa transformación morenista. La fotografía de dos presidentes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, una de decoro e independencia, otra de impudor y sumisión, una dentro del Teatro de la República, otra afuera.

La primera es de Norma Piña, sentada en su sitial sin hacer reverencias ni caravanas lisonjeras al presidente de la República, López Obrador. La otra, la de ayer, de Hugo Aguilar, donde se deja limpiar los zapatos por sus colaboradores, especialmente por una mujer. ¿En qué cabeza hueca cabe dejarse desempolvar su calzado? ¿No sabe lo que representa? Piña llegó a presidir el Poder Judicial federal porque estudió e hizo carrera judicial. Hugo Aguilar porque estaba dispuesto a lamer los pies del “tlatoani” en turno. Norma Piña mandaba, Hugo Aguilar obedece.

Se supone que la actitud -digna de su investidura-, de la ministra Piña detonó la furia de AMLO para reformar el Poder Judicial que “sólo protegía a los privilegiados”, denunciaron. ¿En qué acabó el nuevo Poder Judicial? En un disparate de jueces que no saben derecho, tienen tarifas a sus trámites y sentencias, reciben línea y se dejan presionar por los distintos gobiernos, y cuya imagen final no es la de una mujer con los ojos vendados, una balanza y una espada, símbolo de fortaleza, sino la de una mujer arrodillada a los pies del presidente de todos los juzgadores, limpiándoles sus económicos y ahorrativos ¿Salvatore Ferragamo? Tan lejos de la diosa Temis, diosa de la justicia, y tan cerca de la diosa Mictecacíhuatl, diosa mixteca que cuida los huesos de los muertos. ¡No es racismo, es papanatismo!

Morena puso la vara allí: en la forma, austeridad, sencillez y humildad. Por eso la crítica debe ser severa. Se ponen colores indígenas en la toga, sabiendo que están desnudos por dentro en teoría y argumentación filosófica y jurídica. ¿Prueba? Son capaces de usar camionetas nuevas Jeep Grand Cherokee blindadas. ¿Qué proveedor los obligó a esa compra?

En el fondo no son la Suprema Corte del pueblo, son ventrílocuos de los poderosos. ¿No van a limpiar la mesa de negociaciones del T-MEC de todos los asuntos que le duelan a Estados Unidos? Trasnacional norteamericana que se queje (ante la presidenta o su secretario de economía) encontrará el amparo y la protección de la justicia federal. Para eso tenemos el poder ejecutivo, legislativo y ¡judicial!, exclamó uno de sus “dueños” del Partido del Trabajo, recientemente.

En el teatro donde se juró la Constitución de 1917, cuando era presidente Venustiano Carranza, Norma Piña dejó una lección histórica de separación de poderes y vigor de un tribunal capaz de anular leyes y actos arbitrarios del poder, contrarios a la Carta Magna. Eso no le gustó al caudillo. Se reformó la justicia y ahora tenemos un juez, que no es capaz de mantener limpios los pies, ¿tendrán -todos-limpias las manos?