Detuvieron a 28 personas el último mes por difundir mensajes críticos, realizar grafitis o publicar contenido político en internet
Detuvieron a 28 personas el último mes por difundir mensajes críticos, realizar grafitis o publicar contenido político en internet

La crisis política y social en Cuba se ha manifestado en nueve noches consecutivas de protestas y cacerolazos en diversas regiones de la isla, en medio de apagones prolongados, escasez y un creciente malestar contra el gobierno encabezado por Miguel Díaz-Canel.
Las manifestaciones, que comenzaron de forma dispersa, se han extendido a distintos barrios de La Habana y a otras provincias del país, mientras el régimen responde con operativos policiales, vigilancia a opositores y nuevas detenciones.
Según reportes del medio independiente 14ymedio, la noche del sábado volvió a registrar protestas en varios puntos de La Habana, en medio de otro corte de energía eléctrica prolongado.
En el barrio de Nuevo Vedado se escucharon fuertes cacerolazos, mientras manifestaciones similares se reportaron en zonas como el Cerro, Playa, Boyeros y Tulipán. Las protestas coincidieron con apagones que dejaron durante horas a los habitantes sin electricidad, lo que incrementó la tensión social.
Las autoridades restablecieron el servicio eléctrico en algunas zonas, aparentemente con el objetivo de evitar que el malestar escalara hacia movilizaciones más grandes, como ha ocurrido en barrios más pobres y periféricos de la isla.
El fenómeno recuerda la ola de protestas del 11 de julio de 2021, cuando miles de cubanos salieron a las calles en el mayor desafío al régimen en décadas.
Mientras se multiplican los reclamos, la Seguridad del Estado mantiene un fuerte despliegue contra opositores y periodistas independientes.
La periodista Yoani Sánchez denunció que permanece cercada por agentes de seguridad que le impiden salir de su vivienda. En un video difundido en redes sociales se observa a un agente vestido de civil, con el rostro cubierto, notificándole la restricción sin ofrecer explicación formal.
El gobierno ha reforzado también los patrullajes en varias provincias. En Villa Clara —provincia natal del propio Díaz-Canel— se creó un grupo especial de vigilancia, en el que participan los llamados “boinas negras”, unidades militares del Ministerio del Interior entrenadas para intervenciones de alto riesgo y frecuentemente señaladas por organizaciones de derechos humanos por su papel en la represión de protestas civiles.
El presidente cubano ha calificado las manifestaciones como “actos de vandalismo” y advirtió que “no habrá impunidad”.
🚨 ÚLTIMA HORA: Han estallado protestas masivas en toda Cuba a medida que la tensión se intensifica.
— Eduardo Menoni (@eduardomenoni) March 9, 2026
Incendios arden en las calles y edificios. Multitudes golpean cacerolas y corean: "¡QUEREMOS LIBERTAD!". Dale ME GUSTA Y RT porque el régimen quiere OCULTAR ESTO. 🇨🇺 pic.twitter.com/tKsjKMLg3U
En paralelo a las protestas, organizaciones internacionales de derechos humanos alertan que la represión judicial contra opositores continúa.
La organización Prisoners Defenders elevó a 1,214 la cifra de presos políticos en Cuba, el número más alto registrado por la entidad. Muchos de ellos fueron condenados tras las protestas de 2021 por delitos como sedición o propaganda contra el orden constitucional.
En febrero, el régimen anunció la liberación de 51 internos como gesto hacia el Vaticano antes de Semana Santa. Sin embargo, las ONG aseguran que la mayoría de los excarcelados no han sido liberados completamente, sino que permanecen bajo arresto domiciliario o licencia extrapenal.
Entre los liberados se encuentra Adael Jesús Leyva Díaz, de 29 años, condenado a 13 años de prisión por participar en las protestas del 11 de julio.
Los informes también registraron 28 nuevos detenidos en el último mes, acusados principalmente de propaganda contra el orden constitucional por difundir mensajes críticos, realizar grafitis o publicar contenido político en internet.
La tensión social alcanzó un nuevo punto crítico en el municipio de Morón, en la provincia de Ciego de Ávila, donde manifestantes incendiaron una sede del Partido Comunista de Cuba.
El incidente ocurrió durante protestas nocturnas que reunieron a decenas de personas contra el gobierno. Testigos reportaron que la policía abrió fuego contra los manifestantes, dejando al menos un joven herido de bala.
La activista Rosa María Payá denunció en redes sociales que las fuerzas de seguridad dispararon contra manifestantes desarmados.
Ciudadanos cubanos describieron el ambiente con un mensaje repetido en diferentes publicaciones: “El pueblo de Cuba se cansó”.
Me informan de protestas,en Sta Clara,Granma,Holguín,la Habana ,Matanzas toda Cuba sale a las calles el pueblo se canso,es una tortura vivir en esa Isla Carcel están matando a un país entero dictadura asesina!!!
— Rembrant (@ArielAl68787056) March 8, 2026
El deterioro interno coincide con una creciente presión internacional sobre el régimen cubano, especialmente desde Estados Unidos.
Sectores del Partido Republicano han rechazado cualquier transición que mantenga el control del sistema político heredado por la familia Castro. El congresista cubano-estadounidense Mario Díaz-Balart advirtió que no es aceptable una “Cuba de Raúl sin Raúl”, en referencia a una eventual transición controlada por el aparato del régimen.
Al mismo tiempo, el propio presidente Díaz-Canel ha reconocido que existen contactos y negociaciones con Washington, en medio de la creciente presión económica y política sobre la isla.
La situación abre interrogantes sobre la postura que podría adoptar el liderazgo republicano estadounidense, particularmente figuras como Donald Trump y el senador Marco Rubio, quienes han mantenido una línea dura frente al gobierno cubano.
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