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Juan José Rodríguez revive a la Banda del Automóvil Gris desde la literatura

El escritor reconstruye uno de los episodios criminales más enigmáticos de la Revolución mexicana en una novela que mezcla historia, periodismo y ficción, tras siete años de investigación

Entre archivos históricos, calles de la Ciudad de México y ecos de la Revolución, el escritor Juan José Rodríguez reconstruye uno de los episodios más intrigantes del país en su más reciente libro, El inextricable caso de la banda del automóvil gris, una obra que desentraña —sin simplificar— la complejidad de una de las bandas criminales más célebres del siglo XX.

Publicada bajo el sello Grijalbo, la novela retoma el caso de la llamada Banda del Automóvil Gris, un grupo delictivo que operó en la Ciudad de México durante la Revolución mexicana, aprovechando el caos político y social de la época. A diferencia de otros relatos, Rodríguez apuesta por una mirada que combina investigación histórica, narrativa literaria y recursos propios del periodismo.

“El término ‘inextricable’ era necesario”, explica el autor a La Aurora al referirse al título. “No es un caso inexplicable, sino profundamente enredado, con múltiples capas que requieren paciencia para entenderse”. Y es que, a más de un siglo de los hechos, aún persisten dudas sobre los verdaderos líderes de la organización, aunque diversas versiones apuntan hacia figuras cercanas al poder político de entonces.

La novela es resultado de un proceso de investigación que se extendió por siete años. Rodríguez recurrió a archivos digitalizados, tesis académicas y material cinematográfico —incluida una antigua película sobre el caso— para reconstruir el contexto histórico. “Hoy hay más acceso a la información, pero sigue siendo un trabajo de búsqueda, casi de gambusino”, señala.

Más allá del relato criminal, el libro propone una inmersión en la vida cotidiana de la capital durante la Revolución: una ciudad atravesada por la violencia, pero también por la modernidad emergente. En ese sentido, el autor destaca el papel del automóvil como símbolo de cambio, no solo tecnológico, sino también en las dinámicas del crimen. “Así como hoy la delincuencia utiliza tecnología avanzada, en ese momento el automóvil transformó la manera de operar”, explica.

Además, la novela pone especial atención en el automóvil que dio nombre a la banda, un modelo Fiat Lancia Torpedo, "considerado uno de los más modernos y veloces de su tiempo. A diferencia de otros vehículos de la época que requerían ser encendidos manualmente con manivela, este contaba con un sistema más avanzado que facilitaba su arranque y operación. Su velocidad y capacidad para transportar a varios ocupantes lo convirtieron en una herramienta clave para los asaltos y fugas, marcando un punto de inflexión en la forma en que operaba la delincuencia, al incorporar tecnología de punta para la época en sus actividades", explica el escritor.

El autor Juan José Rodríguez en la presentación del libro en mazatlán

La obra también se permite licencias narrativas que conectan con la tradición literaria mexicana. Uno de los hallazgos que más sorprendió al autor fue la aparición de un personaje histórico llamado Juan Preciado, nombre que remite al protagonista de Pedro Páramo. Este tipo de coincidencias abre la puerta a juegos entre realidad y ficción que enriquecen el relato.

Con formación en comunicación y experiencia en el ámbito periodístico, Rodríguez incorpora en la novela la dinámica de una redacción, así como el pulso de la crónica urbana. El resultado es un texto híbrido que, sin ser un libro de historia en sentido estricto, permite comprender un momento clave del país desde una perspectiva accesible y envolvente.

“El libro es también un canto de amor a la Ciudad de México”, afirma el autor, quien destaca la capacidad de la capital para resistir y reinventarse, incluso en medio de crisis profundas. Esa dualidad —entre violencia y vitalidad— atraviesa toda la obra.

Con este título, Juan José Rodríguez no solo revisita un caso legendario, sino que propone una reflexión sobre la persistencia de ciertos patrones en la historia nacional, donde crimen, poder e impunidad parecen entrelazarse más allá del tiempo.