El ayatola Jamenei habló de una escalada regional, pero no de los miles de muertos tras las represiones a las manifestaciones en varias ciudades de Irán
El ayatola Jamenei habló de una escalada regional, pero no de los miles de muertos tras las represiones a las manifestaciones en varias ciudades de Irán

El clima de confrontación en Medio Oriente ha alcanzado un nuevo punto crítico. El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, lanzó una severa advertencia este domingo: “cualquier intervención militar por parte de Estados Unidos no se limitará a un conflicto bilateral, sino que desencadenará una conflagración en toda la región”.
Durante el inicio de las conmemoraciones por el aniversario de la Revolución Islámica de 1979, Jamenei aseguró que, aunque Irán no busca ser el agresor, responderá con un "golpe firme" ante cualquier intento de invasión o acoso.
Advirtió que la respuesta iraní expandiría las hostilidades más allá de sus fronteras y acusó a Washington de “intentar recuperar el control sobre los recursos energéticos (petróleo y gas) de Irán”.
Calificó las recientes protestas nacionales como un intento de "sedición" destinado a desestabilizar las instituciones del Estado.
La tensión actual no es un evento aislado, sino el resultado de una serie de fricciones que han puesto a la región al borde del abismo.
El despliegue del portaaviones USS Abraham Lincoln en el Mar Arábigo, ocurrido la semana que terminó, es una señal directa de la administración de Donald Trump. Esta movilización ocurrió tras la violenta represión de las protestas en Irán, que han dejado miles de muertos y detenidos y denuncias de violaciones a los derechos humanos.
Trump ha establecido como "línea roja" la ejecución masiva de manifestantes.
Irán ha iniciado ejercicios militares con fuego real en el Estrecho de Ormuz, un punto geográfico vital por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial.
Aunque el Comando Central de Estados Unidos asegura que el tráfico comercial no ha sido interrumpido, la presencia de naves de guerra de ambos bandos en un espacio tan reducido aumenta el riesgo de un error de cálculo táctico.
La guerra de sanciones y petróleo
La rivalidad se ha extendido al plano económico-diplomático. Recientemente, el gobierno estadounidense ha presionado a aliados estratégicos, como la India, para que sustituyan sus importaciones de crudo iraní por petróleo venezolano o estadounidense, buscando asfixiar financieramente a Teherán y reducir su capacidad de financiar a grupos aliados en la región (como Hezbollah o las milicias en Irak).
Si las amenazas de Jamenei se cumplen, una guerra regional involucraría no solo a Irán y EU, sino también a actores clave como Israel, Arabia Saudita y las milicias pro-iraníes en Líbano, Siria y Yemen. “Esto provocaría una crisis energética global de proporciones históricas y una inestabilidad geopolítica que podría durar décadas”, según señalan analistas citados The New York Times.
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