El pasado viernes el Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero, conformado por el secretario y la subsecretaria de Hacienda, la gobernadora y dos subgobernadores del Banco de México, los presidentes de la CNBV, de la CNSF, de la CONSAR y, el secretario ejecutivo de IPAB, actualizaron el balance de riesgos financieros. La información destaca que el sistema financiero mexicano mantiene una posición sólida y resiliente, pero que en la economía internacional “prevalece un entorno de incertidumbre significativa tanto sobre la duración, magnitud y alcance del conflicto, como de sus efectos sobre el precio de los energéticos y las cadenas de suministros, así como del impacto que esto podría tener tanto en la inflación como en la actividad económica a nivel global”.
Para el caso mexicano, el consejo reconoció que el peso se depreció por lo que el tipo de cambio peso/dólar se incrementó perdiendo la fortaleza que había ganado frente a la moneda estadounidense. Igualmente, señala que la actividad económica mostró un menor dinamismo durante el primer trimestre del año, aunque podría mejorar gradualmente en los siguientes meses dependiendo de las afectaciones que generen la incertidumbre y las previsibles presiones inflacionarias. En este contexto, con tasas de interés de los valores gubernamentales a corto plazo a la baja, pero con una “calificación crediticia soberana (que) se mantiene en grado de inversión por parte de todas las agencias que la evalúan”, se mantiene una visión optimista, bajo una “estrategia de política macroprudencial común”.
Esta postura del Consejo de Estabilidad coincide con la decisión del Banco de México de reducir la tasa de interés. Se reconoce la inestabilidad e incertidumbre de la economía mundial, el riesgo de una mayor inflación global y nacional, la posibilidad de que se agraven los conflictos geopolíticos, así como las condiciones financieras globales y locales, pero sorprendentemente prevalece el optimismo. Esto es, estamos o “vamos bien”, la solidez del sistema financiero y la estable calificación de riesgo de la economía mexicana así lo indican. El mensaje coincide y parece plegarse a la convocatoria gubernamental para impulsar la inversión con una participación de la banca más accesible.
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