Improvisación pura

México se enfila hacia aguas profundas con un pronóstico de huracán categoría cinco, sin brújula, sin radar y con una capitana sin mapas ni marineros profesionales...

La violenta e ilegal intervención de EU en Venezuela para encarcelar a un dictador desalmado y salvaje, es la brutal confirmación de la dirección en que se mueven el mundo y las relaciones entre las naciones. Venezuela es a Estados Unidos lo que Ucrania a Rusia. Invado otro país porque así conviene a los intereses de mi país, porque puedo y porque el resto del mundo no se atreve o no puede detenerme. ¿Seguirá China con Taiwan y Estados Unidos con Groenlandia? Violencia potenciada por el miedo y la pasividad. Mundo sin reglas.

Los esfuerzos de las últimas ocho décadas para construir un orden mundial pacífico, más racional, humano y sustentable (organismos multilaterales, derecho internacional, carta de los derechos humanos, tribunales de justicia, organizaciones para regular el comercio, acuerdos para enfrentar el cambio climático, etc.) se desmoronan como castillos de arena frente al poder descarnado sustentado en armas cada vez más sofisticadas y letales. ¿Tres potencias se repartirán el mundo ante la mirada estupefacta del resto de las naciones?

Este texto de la directora del servicio de inteligencia inglés, Blaise Metreweli, resume con gran precisión la compleja situación de la seguridad global: “En todo el mundo nos enfrentamos ahora no a un solo peligro, sino a una red interconectada de desafíos de seguridad: militares, tecnológicos, sociales e incluso éticos. Cada uno rediseñando a los otros en formas más complejas. Nos movemos en un espacio intermedio entre la paz y la guerra. Esto no es un estado temporal ni una evolución gradual e inevitable; nuestro mundo está siendo activamente transformado, con profundas implicaciones para la seguridad nacional e internacional (…) Surgen nuevos bloques e identidades y las alianzas se están reformulando. La competencia multipolar entra en tensión con la cooperación multilateral".

Este contexto, agravado por la irrupción de EU en Venezuela –cuyo líder asegura que su poder no tiene otro límite que su propia moralidad, la que lo ha llevado a enfrentar procesos judiciales por fraude, quiebra de empresas, evasión de impuestos, abusos sexuales, falsificación de registros, obstrucción de la justicia— es el que enfrenta México con un riesgo mayúsculo adicional: el movimiento MAGA decidió que nuestro país es una amenaza para la seguridad nacional de EU, enemigo, ya no socio confiable.

Los gobiernos disponen de dos políticas para navegar en las aguas turbulentas de la geopolítica: la exterior y la de seguridad nacional. Desafortunadamente México carece de ambas desde hace siete años. AMLO se ufanaba de reducir la política exterior a la política interior, es decir a sus ocurrencias, como la de exigirle a España perdón por la conquista, acto emblemático de la diplomacia de la 4T.  La política de seguridad nacional simplemente desapareció de la faz de la tierra mexicana y se convirtió en un estribillo para fundamentar la opacidad de las obras públicas y tapar la corrupción: la información se reserva por motivos de “seguridad nacional”. ¿Agenda nacional de riesgos? No hay. Es más, ¿qué es eso?

El gobierno actual no ha modificado esas herencias. La actual política exterior prefiere regalar petróleo a la dictadura cubana, por razones dizque humanitarias, antes que eliminar riesgos que hagan peligrar la revisión del T-MEC. Vaya interpretación de los intereses nacionales. Y se ratifica que el CNI, responsable de generar inteligencia para la seguridad nacional, cambie de giro y ahora se dedique a investigaciones judiciales para apoyar a los ministerios públicos, según lo ordenó la presidenta en la última reunión del Consejo de Seguridad Nacional en diciembre pasado. ¿No es necesario elaborar escenarios de posibles intervenciones de EU en territorio mexicano y estrategias de respuesta y minimización de daños? No parece. La prioridad del CNI ahora son las carpetas de investigación contra extorsionadores.

México se enfila hacia aguas profundas con un pronóstico de huracán categoría cinco, sin brújula, sin radar y con una capitana sin mapas ni marineros profesionales. Improvisación pura, disfrazada de cabeza fría. Que Dios no agarre confesados.