Durante tres décadas ha protagonizado un estilo operativo militarizado, primero en la frontera, y ahora en el corazón de las ciudades de EE.UU.
Durante tres décadas ha protagonizado un estilo operativo militarizado, primero en la frontera, y ahora en el corazón de las ciudades de EE.UU.

Detrás de la violencia y la brutalidad contra los migrantes –y de paso contra muchos ciudadanos estaounidenses– que hemos visto en diversas ciudades como Los Ángeles y Minneapolis, hay un gran ejecutor: Gregory Bovino, actual Comandante General de la Patrulla Fronteriza de EE. UU.
Este personaje se ha consolidado en 2026 como el rostro más visible y polémico de la política migratoria de la administración Trump. Conocido como el líder de la "Máquina Verde".
Su perfil combina una trayectoria de tres décadas con un estilo operativo militarizado que ha trasladado desde los límites fronterizos hacia el corazón de las ciudades estadounidenses.
Nacido hace 55 años en una familia italo-estadounidense de Carolina del Norte, la vida de Bovino estuvo marcada por un evento trágico: en 1981, su padre mató a una mujer mientras conducía ebrio, un hecho que precede a su actual retórica de "tolerancia cero" contra delitos como el DUI (Driving Under the Influence, que es conducir bajo el efecto de drogas o alcóhol).
Según ha contado él mismo, su vocación nació a los 11 años tras ver la película The Border (1982); indignado porque los agentes eran retratados como "los malos", decidió que su vida sería rectificar esa imagen. Para ninguna de las víctimas de los abusos del ICE o de la Patrulla Fronteriza lo ha conseguido.
En 1996 Ingresó a la Academia de la Patrulla Fronteriza y fue destinado inicialmente al sector de El Centro, California, y posteriormente a El Paso, Texas. Ocupó puestos de liderazgo en Nueva Orleans y misiones internacionales en Honduras y África.
Fue nombrado 2020 Jefe del Sector de El Centro, donde destacó por su uso de redes sociales y por posar en fotos con fusiles de asalto, lo que generó fricciones durante la administración Biden.
Bajo el mandato de Donald Trump, ya como Comandante Operativo, ha asumido un rol nacional inédito, liderando redadas masivas en ciudades como Los Ángeles, Chicago, Charlotte, Nueva Orleans y, por estos días, en Minneapolis.
Bovino es descrito como un oficial que "adora la cámara", produciendo videos de sus operativos con una estética cinematográfica de acción. Su presencia en Minneapolis tras el fallecimiento de una ciudadana estadounidense a manos de agentes federales intensificó las críticas. Apenas el jueves pasado se lo vio enfrentándose verbalmente a manifestantes en Minneapolis sin usar máscara y lanzándoles una granada de humo verde.
Jueces federales han señalado inconsistencias en sus testimonios, afirmando que los videos de sus operativos no siempre respaldan sus versiones sobre el uso de la fuerza.
A pesar de las denuncias de organizaciones de derechos humanos por racismo, violencia injustificada y pasar por alto el debido proceso, Bovino mantiene una postura desafiante, asegurando que sus acciones son "legales, éticas y morales".
Con el respaldo directo de figuras como Stephen Miller (consejero de Seguridad Nacional) y el propio presidente Trump, Bovino encabeza el "ajuste de cuentas" migratorio en las ciudades santuario de Estados Unidos.
Aunque Bovino lidera operativamente las redadas masivas en ciudades del interior del país —tareas que tradicionalmente corresponden al ICE—, técnicamente sigue perteneciendo a la Patrulla Fronteriza. Su rol actual es una excepción administrativa diseñada por el gobierno de Donald Trump para que agentes de la frontera operen en zonas urbanas.
De esa forma, Bovino supervisa misiones tácticas de gran escala (como la Operación Midway Blitz) en ciudades como Chicago y Los Ángeles, donde coordina tanto a agentes de la Patrulla Fronteriza como de ICE, organismo que está siendo ampliamente cuestionado por el asesinato a sangre fría de dos ciudadanos en Minneapolis.
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