Pese al desaire de la presidenta Claudia Sheinbaum, el resultado de 2-0 de México frente a Sudáfrica, un show de primera y miles de almas, redondearon el récord de un Estadio Azteca pletórico, el único en el Mundo en albergar tres veces una Copa Mundial de Futbol
Crédito: @miseleccionmx
Muchos años de espera, mucha planeación y crisis internas, pero al final el resultado fue Grandioso. El Estadio Azteca, para los que la nostalgia gana, es ahora el único en el mundo en ser testigo de la inauguración de una Copa Mundial de Futbol.
Y en la cancha 11 lograron unir a las más de 80 mil almas que estaban adentro, pero aún más a los 130 millones que en toda la República Mexicana gritaron gol en una sola voz, al lograr un resultado inédito, un triunfo con dos goles de México en el partido inaugural. La gran ausente de un evento que pone a México en el ojo del mundo entero fue la presidenta Claudia Sheinbaum, que decidió refugiarse en el bastión morenista, en zona de confort de la alcaldía Gustavo A. Madero, sin asumir su posición de jefa de Estado.
En el recinto la fiesta cumplió con todo, una inauguración con una Lila Downs que hizo alusión a la tradición ancestral de nuestro México, mientras bailarines aztecas y balones dorados adornaban la cancha. Le siguieron las presentaciones de Maná, Belinda y Los Ángeles Azules, con el himno mexicano “Por ella”.
J Balvin y Shakira, con la canción del Mundial “Dai Dai”, impulsaron el ambiente festivo. La veracruzana Salma Hayek ofició a la ceremonia oficial de la FIFA y las banderas de las 48 selecciones, para dar paso a las voces de Andrea Boccelli y Ejae, que entonaron la canción de la FIFA para el arranque, “DNA”.
La interpretación del Himno Nacional Mexicano, en voz de Alejandro Fernández y con los 26 seleccionados sobre el pasto, fue emotivo en toda forma. Toda esa suma de momentos elevó la temperatura de una afición que sabía que México tenía prohibido fallar.
Pese al ánimo sacudido por filas eternas, por la obligación de llegar a las 7 de la mañana al Azteca para poder entrar al evento por el miedo a ser bloqueados por manifestantes de la CNTE u otros colectivos, los ánimos de los aficionados no mermaron. En la explanada del estadio todos bailaban, tomaban fotos, se reían, usaban todos los atuendos que hacían alusión al tricolor, mucho orgullo, mucha alegría, pasión y sentimiento nacional.
Lo cierto es que se cumplió con la cita y se cumplió bien. Ocho partidos inaugurales y casi un siglo después de aquella primera aparición mundialista, la Selección Mexicana logró lo que parecía una cuenta pendiente con la historia: ganar un partido de apertura de la Copa del Mundo.
México venció 2-0 a Sudáfrica en el Estadio Azteca y convirtió la primera jornada del Mundial 2026 en un día de celebración nacional. No fue solamente el triunfo con el que arrancó su participación en casa; fue también el fin de una larga racha de frustraciones que acompañó al Tricolor en cada debut mundialista.
Hasta antes de este jueves, México acumulaba dos empates y cinco derrotas en encuentros inaugurales de la máxima competencia del futbol, con apenas dos goles anotados y 19 recibidos. Desde la goleada de Francia por 4-1 en Uruguay 1930 —el primer partido de la historia de los Mundiales—, pasando por las caídas frente a Brasil en 1950, 1954 y 1962, así como los tropiezos ante Suecia en 1958, el equipo nacional nunca había podido celebrar una victoria en el día de apertura.
Ni siquiera cuando fue anfitrión en 1970 logró romper la estadística, al empatar sin goles ante la entonces Unión Soviética. En Sudáfrica 2010, con Javier Aguirre en el banquillo, el estreno terminó con un empate 1-1 frente a los Bafana Bafana. Dieciséis años después, el destino volvió a cruzar a ambos equipos y también al propio Aguirre. Esta vez, la historia fue distinta.
Un Azteca lleno de emoción
La mañana comenzó con un Estadio Azteca repleto, envuelto en la emoción de volver a albergar una inauguración mundialista. Y no falló.
Desde los primeros minutos, el conjunto nacional tomó el control del encuentro y transmitió la sensación de que la presión del debut no pesaría demasiado.
Al celebrarse el primer gol al minuto nueve, Erik Lira presionó una salida sudafricana, recuperó el balón y habilitó a Julián Quiñones, quien definió con potencia para vencer al arquero Williams y marcar el primer gol mexicano de la Copa del Mundo.
En las gradas comenzaron a volar los sombreros de cartón que habían sido colocados en cada asiento, verde, blanco y rojo volaba sobre las gradas en un baile improvisado del que los aficionados tomaron la iniciativa.
Una expulsión después y con los ánimos a tope, los verdes lograron la hazaña de un segundo tanto, por un certero cabezazo de Raúl Jiménez al minuto 67.
El lugar estalló en cantos, en el "Cielito Lindo", pero también se agitaron pañuelos blancos que fueron repartidos antes del inicio del partido por un colectivo, y que lograron sonar los cantos de “Fuera Morena”, una protesta pacífica que había sido organizada en la semana anterior al juego.
Al minuto 74 del partido inaugural del Mundial 2026, parte de la afición en el Estadio Ciudad de México comenzó a corear “¡Fuera, Morena!”.
La única nota negativa para México llegó en tiempo agregado. César Montes fue expulsado al minuto 92 tras una fuerte entrada cuando el encuentro ya estaba resuelto. La acción dejará al conjunto nacional sin uno de sus hombres clave para el siguiente compromiso ante Corea.
La Copa del Mundo 2026 comenzó así con una deuda histórica saldada y con una afición que finalmente vio al Tricolor celebrar en el partido inaugural de un Mundial.
Hasta el clima pareció sumarse a la narrativa. Durante el encuentro, la lluvia respetó la fiesta futbolística. Sólo cuando sonó el silbatazo final y México aseguró los tres puntos, un chubasco cayó sobre el centro y sur del Valle de México, como si el cielo hubiera esperado el desenlace de la primera jornada mundialista para unirse a la celebración.