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EU quiere la salida de Díaz-Canel y busca acuerdo con los Castro, revela NYT

Las conversaciones buscan además que La Habana avance hacia una apertura gradual de su economía a empresas y capital estadounidense

De acuerdo con un reportaje publicado este lunes por el diario estadounidense The New York Times, funcionarios de Estados Unidos y representantes del gobierno cubano mantienen conversaciones discretas sobre el futuro político de la isla, en las que el principal objetivo sería la salida del actual presidente cubano Miguel Díaz-Canel.

Según fuentes cercanas a las negociaciones citadas por el diario, la medida buscaría apartar del poder a la figura central del actual gobierno, pero sin desmantelar el sistema político existente, ya que el relevo podría recaer en una figura vinculada a la familia Castro, que continúa siendo el principal grupo de poder dentro del régimen comunista que ha gobernado la isla por más de seis décadas.

El reportaje señala que, hasta ahora, Washington no estaría promoviendo acciones directas contra miembros de la familia de Fidel Castro ni contra el entorno de Raúl Castro, quienes siguen siendo “los principales operadores del poder en el país”.

De acuerdo con las fuentes consultadas, esta postura es consistente con la estrategia de política exterior del presidente Donald Trump, orientada más a forzar el cumplimiento del régimen que a provocar un cambio completo de sistema.

Funcionarios de la administración estadounidense consideran que la salida de Díaz-Canel podría abrir la puerta a reformas económicas estructurales que, a su juicio, el actual mandatario —a quien describen como un dirigente de línea dura— difícilmente impulsaría.

De concretarse, la destitución del presidente cubano representaría el primer gran reacomodo político derivado de las conversaciones bilaterales que ambas partes sostienen desde hace algunos meses. Además, daría a Trump una victoria simbólica al poder presentar ante la opinión pública estadounidense que logró remover al líder de un gobierno de izquierda históricamente enfrentado con Washington.

No obstante, la medida también podría generar inconformidad entre sectores conservadores del exilio cubano en Estados Unidos, que buscan una transformación política más profunda en la isla. Legisladores cubanoestadounidenses en el Congreso y figuras políticas en Florida podrían presionar a la Casa Blanca para impulsar acciones más contundentes.

Las negociaciones también incluyen otras demandas de Washington, entre ellas la salida del poder de algunos funcionarios veteranos vinculados directamente al legado político de Castro y la liberación de presos políticos, una exigencia histórica de la política estadounidense hacia Cuba.

Apertura económica

Desde la perspectiva de los negociadores estadounidenses, las conversaciones buscan además que La Habana avance hacia una apertura gradual de su economía a empresas y capital estadounidense, lo que sentaría las bases para una relación económica más estrecha con Washington, al tiempo que proporcionaría a la administración Trump algunos logros políticos que anunciar.

Miguel Díaz-Canel, de 65 años, gobierna la isla desde 2018 y también preside el Partido Comunista. Fue el primer mandatario cubano en décadas cuyo apellido no es Castro, tras ser designado sucesor por Raúl Castro. Analistas citados por el diario lo consideran en gran medida una figura política con margen limitado de poder real frente a las estructuras tradicionales del régimen.

Durante su mandato, Cuba enfrentó en julio de 2021 las mayores protestas en décadas, tras lo cual el presidente llamó a sus seguidores a “combatir” y el gobierno respondió con una amplia ola de detenciones, procesos judiciales y condenas de prisión.

En paralelo, conglomerados controlados por las fuerzas armadas, como el grupo empresarial GAESA, mantienen un peso determinante en sectores estratégicos de la economía —incluidos el turismo y el comercio minorista—, lo que refuerza la percepción de que los centros reales de poder en la isla se encuentran más allá de la presidencia formal.

Las fuentes citadas por The New York Times señalaron que la exigencia de que Díaz-Canel deje el cargo no se ha planteado como un ultimátum, sino como una posible medida que facilitaría acuerdos políticos y económicos entre ambos países.

Funcionarios cubanos involucrados en las conversaciones habrían reconocido que su presidencia ha sido problemática, aunque buscan una fórmula para realizar un eventual cambio sin que parezca que Washington dicta decisiones internas a La Habana.

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