El país, aun sin guerra o conflictos sociales, se ubica entre los países más violentos del mundo, de acuerdo con el Índice de Conflictos y Violencia Política 2025
El país, aun sin guerra o conflictos sociales, se ubica entre los países más violentos del mundo, de acuerdo con el Índice de Conflictos y Violencia Política 2025

Sin guerra ni conflictos sociales, México se encuentra en la categoría de “riesgo extremo” en el Índice de Conflictos y Violencia Política 2025 de la organización de Datos de Ubicación y Eventos de Conflictos Armados (ACLED), lo que lo ubica en el cuarto lugar de países con mayor nivel de conflicto y violencia criminal del mundo.
Es decir, nuestro país se sitúa en la lista sólo por debajo de Palestina, Siria y Myanmar debido a la intensidad y letalidad de la violencia armada no convencional.
No se trata de una guerra civil formal, señala el estudio, sino de un conflicto de alta intensidad entre el Estado y grupos criminales, y entre estos últimos entre sí.
Esto significa que México se mantiene como el país no en guerra más violento del planeta, y señala que la violencia se disparó en estados como Sinaloa, donde la tasa de homicidios aumentó un 400 por ciento en agosto de 2025 tras la captura de líderes criminales el año previo.
En tanto, organizaciones como el Foro Económico Mundial y el Grupo de Crisis Internacional ubican entre las principales causas de la violencia la fragmentación y disputa de los cárteles.
La ruptura de grandes organizaciones del narcotráfico se transforma en células más pequeñas, generando una guerra de guerrillas urbana y rural por el control de rutas de narcotráfico, extorsión y el tráfico de personas.
Otra de las causas que se ubican es la infiltración del crimen en la política. La ACLED señala que el crimen organizado utiliza la violencia para influir en las elecciones, capturando instituciones para garantizar su impunidad.
Un factor adicional es la crisis de impunidad y la reforma al Poder Judicial. En ese sentido, indica que la transición hacia un nuevo sistema judicial tras las reformas de 2025 ha generado un vacío institucional que los grupos criminales aprovechan.
La tasa de impunidad en homicidios dolosos sigue superando el 90 por ciento, indica el informe.
Además, la violencia ya no solo depende del tráfico de drogas hacia Estados Unidos, sino del control de mercados ilegales como la minería, agricultura y transporte, a través del cobro de piso y la extorsión sistemática.
El flujo de armas de alto poder desde la frontera norte es otra de las situaciones que generan violencia, porque permite que los grupos criminales mantengan una capacidad de fuego igual o superior a la de muchas policías locales.
Contacto