En Cuba se desvanece cada vez más la esperanza de tener combustible, reporta 14ymedio
La Aurora
31/01/2026
Los lugareños de San José de las Lajas, a unos 34 kilómetros de La Habana, viven con la ilusión de que por fin se concreten las promesas de la gasolinera de que “ahora sí ahí viene el camión” que suministrará el combustible, pero en la gasolinera sólo encuentras largas filas
Crédito: 14ymedio
En San José de las Lajas, Cuba, a unos 34 kilómetros de la capital, La Habana, las filas de motociclistas, taxistas y conductores privados son cada vez más largas, lo mismo que la espera de que un camión con combustible llegue al servicentro del pueblo, conocido como Oro Negro. El anunció, el pasado jueves, de Donald Trump de imponer aranceles a quienes envíen petróleo a la isla agudiza aún más la incertidumbre.
Así lo reportó Julio César Contreras, del portal 14ymedio, en una crónica que revela que los lugareños de San José viven con la ilusión de que por fin se concreten las promesas de la gasolinera de que “ahora sí ahí viene el camión” que suministrará el combustible.
"Desde antier están con lo mismo. Lo único que llega aquí son más carros y más motores. Ahora con esto de que pondrán aranceles a los que vendan petróleo a Cuba no sé si podré finalmente alcanzar unos litros algún día", señala a 14ymedio Yasmani, un taxista que lleva rato recargado en su auto en espera de buenas noticias.
Yasmani narra a 14ymedio que corren los rumores de que “viene la pipa”, pero al llegar a la estación la escena se repite: autos y motos en doble fila, pero nada de gasolina. Y reclama que dicen que "viene la pipa" para que el lugar se llene como si fuera un día de abastecimiento seguro. "Aquí hay carros porque alguien avisó. A veces los propios empleados se quedan con números de teléfono y llaman a ciertos choferes. Después viene la propina".
La situación es cada día más crítica, y la indignación y el cansancio empiezan a aparecer entre los choferes que no encuentran respuestas en ningún sitio. “Nadie sabe nada. Nadie confirma ni desmiente”, apunta el reportero, quien citó a otro de los afectados, Roberto. “Ayer fue la misma historia. Me pasé el día entero aquí, esperando a un camión que nunca apareció”.
Y agregó con ironía: "El camión cisterna es como un fantasma. Nadie sabe el día ni la hora en que aparece".
Las opciones en San José se agotan, las falsas alarmas son cada vez más frecuentes y ahora los ciudadanos se plantean incluso vender sus vehículos, aunque eso implique en estos momentos perder; gastar hasta mil pesos por litro en el mercado ilegal, aun sin garantías de conseguir el combustible, o incluso ir hasta La Habana, que también ya siente los estragos de la falta de petróleo ante la presión de Trump