El sarampión es una enfermedad causada por un virus. Su origen es interesante porque inicialmente se trató de una zoonosis, es decir una enfermedad que ocurría en animales, en este caso bovinos y que fue transmitida al hombre. El virus se adaptó tan bien al ser humano que actualmente es el único ser vivo que padece la enfermedad.
La mayoría de las infecciones virales que padecemos los humanos tienen un origen animal, lo común es que nos afecten tanto a nosotros como al animal del que se originó el contacto. Esto tiene una importancia enorme en el caso que se buscará erradicar la enfermedad. Tanto Covid 19 como influenza infectan a otros animales, lo que permite al virus seguir en la naturaleza a pesar de que exista inmunidad alta en la gente.
Los virus son unos microorganismos muy pequeños que requieren de la célula de un animal para poder subsistir. Todos los virus tienen un ciclo vital, para persistir en la naturaleza requieren de infectar a un ser que sea susceptible y que no tenga defensas para rechazarlo, mientras más animales se infecten, más posibilidades tiene de seguir en la naturaleza.
En 1954, John F. Enders y Thomas C. Peebles lograron aislar al virus del sarampión, lo que constituyó el primer paso para el desarrollo de la vacuna contra el virus. En 1963 la primera vacuna contra esta enfermedad fue autorizada; en 1968 fue mejorada por Maurice Hilleman, y en 1971 se logró combinar con la de rubeola y parotiditis para producir la llamada triple viral.
La vacuna se desarrolló con base en virus atenuados, una forma de inmunidad que se desarrolla al recibir el mismo microorganismo que produce la enfermedad, pero que a través de distintos procedimientos lo debilita para que permita que la persona que lo reciba no enferme, pero sí desarrolle inmunidad. Estas vacunas tienes la característica de ser potentes y con alta efectividad.
Una vez que se logró el desarrollo de la vacuna se pensó que era cuestión de un par de décadas para lograr la erradicación del sarampión. Una enfermedad que provocaba 2.5 millones de muertes anuales, la mayoría de ellas en niños menores de cinco años.
El mundo tenía la posibilidad de acabar con el sarampión, incluso se postuló que para el año 2000 ya no habría casos de esta infección en el mundo. Tres factores acabaron con el sueño de un mundo sin sarampión: en primer lugar, la pobreza en algunos países, principalmente del continente africano, evitó que adquirieran vacunas suficientes para su población. En segundo lugar, aparecieron personas que rechazaron la vacuna argumentando efectos colaterales que científicamente se han demostrado como falsos. Por último, existen países donde a pesar de tener la posibilidad para adquirir la vacuna y donde la población acepta los biológicos, las políticas de salud han sido equivocadas, negligentes o inexistentes, lo que ha evitado que se logre una alta vacunación. Desafortunadamente este es el caso de México.
A partir de 2019 existió una disminución en la vacunación de los niños mexicanos, problemas de adquisición, distribución y una falta de interés por parte de las autoridades del gobierno anterior llevaron a tener cubierto sólo a 64% de los niños; en otras palabras, uno de cada 3 menores de 6 años tiene una adecuada protección para no enfermar de esta grave infección.
Hace un año, el 14 de febrero de 2025, se reportó el primer caso de sarampión de este brote inicial que ya se ha convertido en una epidemia. Los 32 estados de la república han tenido al menos un caso, ha habido mas de 9 mil enfermos y 29 defunciones en un año.
México resultó un lugar propicio para que el virus del sarampión se esparciera. La falta de responsabilidad y sensibilidad de un gobierno que ignoró la base de la prevención, la vacuna, le abrió la puerta al virus. Ahora no encuentra la manera de controlarlo.
El esquema de vacunación que se rige actualmente consiste en dos dosis a lo largo de la vida. La primera a los 9 meses de edad, la siguiente a partir de los 18 meses. Se ha demostrado que las personas que nacieron antes de 1958 son inmunes debido a que en ese entonces no había vacunas y todos enfermaban. Los nacidos después de 1958 deben de tener las dos dosis o haber padecido de sarampión para estar inmunes. De otra forma requieren de una dosis en este momento.
Debido a que estamos en una epidemia se ha recomendado que la primera dosis se administre a los 6 meses de edad, en lugar de los 9 meses. También se recorrió la edad límite a los 50 años, ya que a partir de esta edad las posibilidades de que te de sarampión son muy bajas. Queda entonces un espacio entre los que nacieron antes de 1975 (50 años actualmente) y después de 1958 (67 años hoy en día), que no están seguros de haber recibido las dos dosis o haber padecido sarampión. Sí perteneces a este grupo de edad y trabajas en salud, estás en contacto con niños menores de 10 años o tuviste un trasplante de médula ósea hace más de un año debes de vacunarte.
Sí ya estas protegido y te vacunas no pasa nada. Ante la duda, VACÚNATE.
