La destitución de José Antonio Romero Tellache de la dirección del CIDE es un juego de fuerzas entre Rosaura Ruiz y los grupos más radicales de Morena. Por eso Romero Tellaeche respondió que a él solo lo puede correr el Órgano de Gobierno y que este no se ha reunido para tal efecto.
Mientras eso se resuelve, la secretaria de Ciencia, Humanidades Tecnología e Innovación, designó, en calidad de interina, a la doctora Lucero Ibarra Rojas, la que, por cierto, fue recibida con beneplácito por la comunidad académica.
En el CIDE señalan que el pataleo de Romero Tellaeche es promovido por María Elena Álvarez-Buylla Roces, antigua responsable del Conacyt, y una verdadera fanática que se dedicó a perseguir científicos.
De ahí que el relevo en el CIDE sea un pulso entre Ruiz y quienes creen que las instituciones públicas de educación deben de estar al servicio de la ideología.
Jueces sin rostro, al estilo Fujimori
El coordinador de los diputados de Morena, Ricardo Monreal, presentó la agenda legislativa para el periodo de sesiones que inicia el primero de febrero que contempla cambios a la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada para crear a los “jueces sin rostro”.
De nada han servido las advertencias internacionales, las pruebas de que es una figura que no contribuye a procurar justicia, que es violatoria de los derechos humanos y cuyo modelo fracasó en Colombia y significó una época terrorífica en Perú, con Alberto Fujimori.
Y, por si fuera poco, ya tienen contemplada la Reforma Electoral para que, cuando se las manden, darle trámite.
Piedra Ibarra ya no quiere recomendaciones
En concordancia de los tiempos, la presidenta de la CNDH, Rosario Piedra quiere cancelar definitivamente el sentido del ombudsperson. Lo que pretende es que ya no haya recomendaciones a violaciones a los Derechos Humanos, porque, además, sostiene que la presionan para que haga su trabajo.
Lo que sorprende no es eso, sino que dejó de trabajar desde que la nombraron, degradó a la institución y la puso al servicio del gobierno, pero, por lo visto, va por más.
