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De Villa Purificación a Tapalpa: la caída de "El Mencho"

A la memoria de Iván Morales Corrales y de aquellos que entregaron la vida para que nunca se olvidara su nombre

Dos estampas.

Mayo de 2015: un helicóptero Cougar de la Fuerza Aérea Mexicana es derribado por un lanzacohetes RPG-7 del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en Villa Purificación. El ataque dejó ocho militares y un policía federal muertos. De entre los escombros surgió Iván Morales, un agente federal que sobrevivió a quemaduras extremas para convertirse en el rostro de la resiliencia institucional. Exactamente 10 años después, en 2025, el destino cerró el círculo: Iván Morales fue asesinado el mismo día del aniversario del derribo. Su muerte fue el mensaje final del cártel: la impunidad seguía siendo la ley.

Junio de 2020: Omar García Harfuch, entonces secretario de Seguridad de la Ciudad de México, es emboscado por un comando de 28 sicarios del CJNG, en Lomas de Chapultepec. Con un poder de fuego devastador, los agresores emplearon fusiles Barrett calibre .50, granadas de fragmentación y armas largas y acribillaron el vehículo blindado del mando capitalino con más de 150 impactos de bala. El saldo fue trágico: dos escoltas cayeron abatidos, una mujer que cruzaba la calle murió en su auto, y el secretario de Seguridad, herido por tres balazos y esquirlas, sobrevivió de milagro. Horas después, desde una cama de hospital, Harfuch no dudó en señalar al cártel: "[…] fuimos cobardemente atacados por el CJNG".

A principios de 2025, la geopolítica del hemisferio sufrió un sismo. La Operación Resolución Absoluta —la extracción militar de Nicolás Maduro en Caracas por fuerzas especiales estadounidenses— envió una onda de choque desde los Andes hasta el Palacio Nacional. Washington ya no enviaba notas diplomáticas; enviaba comandos.

Con este antecedente, el secretario de Estado, Marco Rubio, aterrizó en la Ciudad de México con una postura ríspida. En su reunión con el canciller Juan Ramón de la Fuente, el reclamo fue frontal: la paciencia se agotó. La extracción de Maduro fue presentada como el ejemplo de lo que sucede con los "Estados fallidos o cómplices". Washington exigió resultados "concretos y verificables" contra el narcoterrorismo, calificando la estrategia de contención mexicana como "inaceptable".

La presión no era solo militar. Con la revisión del T-MEC a la vuelta de la esquina, el gobierno de EU colocó los aranceles sobre la mesa como un garrote comercial. La seguridad se convirtió en la moneda de cambio definitiva: si México no entregaba objetivos de alto impacto, el tratado comercial más importante del país entraría en cuidados intensivos.

La caída de El Mencho, el 22 de febrero de 2026, en Tapalpa, Jalisco, no fue un "chispazo" de suerte. Fue el resultado de una demolición controlada tras el pánico que generó en la región la captura de Maduro. El asedio se ejecutó en tres frentes:

El primer frente se dio en Tequila, con la detención del alcalde Diego Rivera Navarro, pues reveló que el CJNG no solo operaba en los cerros, sino desde el cabildo. Al cortar ese flujo de 40 millones de pesos anuales, se rompió el primer anillo de protección.

El segundo frente se consolidó en Chiapas con la Operación Hostigamiento, donde se recuperó el control de la frontera sur, desmantelando los sistemas de vigilancia clandestinos y dejando a Oseguera sin retaguardia.

El tercer frente se dio en Puerto Vallarta, donde el Departamento del Tesoro y las autoridades mexicanas sancionaron a 17 inmobiliarias dedicadas al fraude. Al "congelar" la nómina operativa y los sobornos, El Mencho quedó vulnerable, obligado a moverse con efectivo físico y reduciendo su círculo de seguridad.

La caída de Oseguera desactiva momentáneamente las demandas intervencionistas de EU y entierra definitivamente la estrategia de "abrazos, no balazos" bajo los escombros de Tapalpa. Sin embargo, el desafío persiste. El CJNG no es una pirámide, sino una franquicia; el riesgo ahora es la fragmentación en un archipiélago de feudos en guerra.

El Estado debe ocupar los vacíos de poder antes de que surja el siguiente caudillo criminal. Porque para la Casa Blanca, este operativo no es el fin del camino, sino apenas el pago mínimo de una factura pendiente. Para Harfuch, es el cierre de una cuenta personal; para la memoria de Iván Morales Corrales y los caídos en Villa Purificación, es una deuda que el Estado, finalmente, ha decidido cobrar.