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De la anatomía del problema a la arquitectura de su solución

Concluí mi entrega anterior anunciando que el siguiente paso era ordenar la información obtenida con el test de cuatro preguntas, para convertirla en acción colaborativa.

Dichas preguntas, relativas a los problemas públicos, eran:

(1) ¿Quién lo provoca?

Además de identificar a quienes generan el problema, esta pregunta, con la ayuda del análisis “microscópico” que explicamos en entregas anteriores, nos permite estimar el peso de la aportación de ese actor en la existencia o permanencia del problema.

(2) ¿Cómo?

Responder esta pregunta permite identificar los nexos causales entre el problema y las acciones u omisiones que lo sostienen.

(3) ¿Quién puede contribuir a su solución?

Esta pregunta permite identificar a quiénes, independientemente de su contribución a la existencia del problema, son necesarios para su solución. Aquí también se puede ponderar el peso de la aportación de cada actor, e identificar A aquellos cuyo involucramiento puede inclinar la balanza.

(4) ¿Cómo?

La respuesta a esta pregunta nos dice qué es lo que debe hacer o dejar de hacer cada actor, para dejar de contribuir al problema. En términos gastronómicos, nos da los ingredientes para preparar nuestra solución.

Siguiendo la metáfora culinaria, ahora toca escribir la receta. Ya tenemos a los “cocineros” (actores) y los “ingredientes” (acciones); ahora debemos definir cuándo y cómo se aplican.

Me detengo brevemente en los “cocineros”: he escrito reiteradamente y sostengo que el objetivo es resolver problemas públicos desde la sociedad civil. No obstante, la participación de los gobiernos resulta imprescindible, no solo porque esa es su razón de ser, sino porque las aportaciones más relevantes a la existencia y para la solución de un problema público, suelen corresponder a actores gubernamentales.

Y ahora sí, la receta: la información que hemos obtenido mediante la aplicación del método la colocamos en una matriz con las siguientes columnas:

ProblemáticaProblemaActor% de la soluciónAccionesSituación actualMeta

Cada columna cumple un rol: en la primera tenemos la problemática a enfrentar; en la segunda, los problemas que la conforman; en la tercera, los actores identificados en la respuesta 3; en la cuarta, el peso que corresponde a cada actor para la solución del problema; en la quinta, las respuestas a la pregunta 4; en la sexta, una cuantificación de la situación actual en relación con las acciones de la columna anterior, y en la séptima, una meta para cada una de esas acciones.

Esta matriz no es solo un registro, es el mapa de navegación y el instrumento de rendición de cuentas que permitirá que cada actor cumpla su parte. Con este mapa de responsabilidades estamos listos para pasar a la segunda etapa de la propuesta: la organización, que comenzaremos a desarrollar la próxima semana.

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