Tropiezos Semana de enmiendas mal operadas y peor disfrazadas en Estados Unidos, China y México, dentro del ecosistema de los poderes antidemocráticos que tropiezan en el planeta. China, con la extraña caída del militar de mayor jerarquía, acusado de supuestamente espiar para Washington. Estados Unidos, con un abrupto (y bienvenido) cambio de señales y tonos bélicos de Trump ante la rebelión civil en Mineápolis contra la brutalidad antinmigrante. Parece asomar un cambio, en respuesta a la saludable pérdida de respaldo, incluso en su partido, a los excesos inconstitucionales de crueldad de sus políticas xenofóbico-racistas.
Golpe a la tradición (‘neoliberal’) sobre Cuba. México aparece en este mapa con crecientes, mal disfrazadas concesiones de Palacio a la Casa Banca, a costa de la pretendida identidad y el discurso de ‘izquierda antimperialista” de su régimen. Todo indica que la presidenta se resignó a satisfacer la exigencia de Trump de dejar al maltrecho régimen ‘socialista’ cubano sin petróleo. Rompió así una tradición sostenida por décadas por los gobiernos anteriores, deturpados por la "cuarta" como "neoliberales" e "incondicionales" de Washington.
Inverosímil. La decisión la descubrió la agencia noticiosa Bloomberg, que, de esa manera, dejó al descubierto una mala operación oficial de ocultamiento, ahora sometida a un inverosímil control de daños, según el cual fue Pemex, y no la presidenta, quien tomó esa decisión histórica.
FBI. El envío de efectivos estadounidenses a nuestro país ha sido repetitivamente rechazado por la presidenta con estrofas del "mas si osare" y discutibles apelaciones a la soberanía y a la integridad territorial, refutadas por la evidencia de impunes "fuerzas de ocupación" de los carteles criminales en territorio nacional. Pero no resultan digeribles para el régimen las huellas dejadas por el director y agentes del FBI en la celebrada, en EU, extracción del presunto narco y atleta olímpico canadiense Ryan Wedding.
