El Tribunal Central de Seúl lo declaró culpable por movilizar tropas y fuerzas policiales para rodear la Asamblea Nacional e impedir su funcionamiento
El Tribunal Central de Seúl lo declaró culpable por movilizar tropas y fuerzas policiales para rodear la Asamblea Nacional e impedir su funcionamiento

El expresidente de Corea del Sur, Yoon Suk Yeol, fue condenado este jueves a cadena perpetua por abuso de poder y por liderar una insurrección en el país.
El Tribunal Central de Seúl lo declaró culpable por movilizar tropas y fuerzas policiales para rodear la Asamblea Nacional e impedir su funcionamiento.
El 3 de diciembre de 2024, Yoon declaró la ley marcial –que sólo duró seis horas– en un discurso televisado, argumentando que había “fuerzas antiestatales” dentro de los partidos de oposición que "simpatizaban con Norcorea".
El decreto de ley marcial tenía como objetivo suspender las actividades políticas y permitir arrestos sin orden judicial, tras el anuncio, el líder conservador fue destituido.
De acuerdo con la legislación surcoreana, la pena máxima por organizar una insurrección es la pena de muerte o la cadena perpetua.
“Este tribunal considera que el propósito de las acciones (de Yoon) era enviar tropas a la Asamblea Nacional, bloquear el edificio de la Asamblea y arrestar a figuras clave, incluido el presidente de la Asamblea Nacional y los líderes tanto del partido gobernante como del partido de oposición, para impedir que los legisladores se reunieran para deliberar o votar”, dijo el juez Jee Kui-youn.
Además de Yoon, también recibieron penas exfuncionarios implicados, entre ellos el exministro de Defensa Kim Yong Hyun, condenado a 30 años, y el exprimer ministro Han Duck-soo, sentenciado a 23 años.
Durante la jornada del veredicto, miles de personas se concentraron bajo un amplio despliegue policial, con barreras y controles en los accesos al tribunal, ante temor de posibles disturbios.
En este contexto, Sarah Brooks, directora regional adjunta de Amnistía Internacional dijo que “la declaración de culpabilidad y la condena dictadas hoy son un importante paso hacia la rendición de cuentas que demuestra que en Corea del Sur nadie está por encima de la ley, ni siquiera un expresidente”, dijo.
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