Ni como negarlo, camuflarlo o ignorarlo.
El grupo parlamentario de Morena en Chihuahua bloqueó la iniciativa para anular elecciones en las que se acredite la participación del crimen organizado.
Mientras la mirada del país y de nuestros socios comerciales se dirige a la posible fusión del narcotráfico y Morena, el partido gobernante en México da validez a la sospecha.
Morena usó sus 12 votos en el Congreso de Chihuahua para impedir que en la Constitución de ese estado se anote como causal de nulidad de una elección la participación de grupos criminales.
La iniciativa tuvo los votos a favor de las bancadas del PAN, PRI, Movimiento Ciudadano, Partido Verde y Partido del Trabajo.
Todos de acuerdo en cerrarle la puerta de acceso al poder político a los cárteles de las drogas, menos Morena.
Son hechos, no declaraciones ni análisis.
¿Por qué Morena le puso el pie a una reforma constitucional que todas las fuerzas políticas de Chihuahua consideraron necesario hacer?
Lo que se ve no se juzga, por evidente.
Antes solos, sin siquiera los partidos aliados, que entorpecer la alianza de facto con sus socios del crimen organizado.
Con acciones como la de Morena en Chihuahua, ¿cómo pueden negar su sociedad con el narco?
La reforma que sí le interesó a Morena a nivel federal, impulsó y aprobó, fue la de anular elecciones donde haya “intención" de injerencia extranjera.
En síntesis: si hay evidencia de participación del crimen organizado en un proceso electoral, no hay problemas. Adelante.
Y si en opinión del INE o del Tribunal Electoral, hubo “intención” de algún ente extranjero de influir en los electores, se anula la elección.
Imposible cerrar los ojos ante la realidad: Morena protege la participación de los cárteles en los comicios, y se reserva el derecho de anular el proceso si sospecha que hubo influencia del exterior.
Como explicó la diputada Claudia Ruiz Massieu ayer en estas páginas: con las reformas aprobadas en México por Morena y socios, las elecciones en Colombia se habrían anulado.
El presidente colombiano sugirió que hubo, de alguna forma, injerencia extranjera en el proceso electoral en que venció el opositor De la Espriella.
Con ese argumento, en México se van a anular las elecciones presidenciales de 2030 o algunos distritos de los comicios del próximo año. A gusto de la coalición gobernante, desde luego.
Morena se blindó, con una reforma constitucional, para no entregar la presidencia en 2030.
Y en Chihuahua bloqueó la reforma que impedía al narco poner candidatos, aportar fondos o usar la fuerza para que marionetas suyas lleguen al poder.
¿Alguna duda?
Recomendar Nota
