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Banamex y sus estrategias cuestionables

¿Tiene @Banamex una estrategia para quedarse con el dinero de sus clientes fallecidos? La pregunta surge después de siete meses de trámites y decenas de amables evasivas por parte de sus ejecutivos bancarios. Al principio creí que solamente me ocurría a mí, pero he visto algunas menciones similares en las redes sociales.

Desde agosto del año pasado he intentado cancelar la cuenta de mi esposa, fallecida en julio. En el trayecto, he enfrentado situaciones increíbles: por ejemplo, en la sucursal donde tenía su cuenta desde hace por lo menos 30 años, me dijeron que no existía el contrato. El estado de cuenta no bastaba. Así que regresé con el contrato. Entonces apareció en el sistema.

Una vez identificado el contrato, amablemente me dijeron que no podían hacer el trámite de cancelación porque la única persona autorizada para realizarlo estaba de incapacidad. Así que me mandaron a otra sucursal, en Miguel Ángel de Quevedo.

En la segunda sucursal me dijeron que para cancelar el contrato y devolver los fondos tenían que pedir la verificación al departamento jurídico, lo cual sólo se podía hacer los jueves. Después de muchas vueltas me notificaron que la cuenta no tenía beneficiarios y que tendría que iniciar un juicio testamentario. En ese momento pensé en desistir: no tenía ningún caso pagar un abogado para tratar de recuperar 70 mil pesos.

Después lo pensé mejor y decidí reclamar los 70 mil pesos por un tema de principios. Era nuestro dinero. Así que volví a la sucursal 346, que hoy se encuentra ubicada en Plaza Oasis, con el contrato, la designación de los beneficiarios y todos los demás papeles del caso. Nuevamente me dijeron que enviarán la consulta al departamento jurídico de Banamex.

Días después, me dijeron que el departamento jurídico no contestó, pero finalmente el 25 de noviembre del año pasado Banamex recibió y proceso los documentos de identidad y comprobantes de domicilio de los cuatro beneficiarios.

Desde entonces, he ido a preguntar por el seguimiento del trámite a la sucursal y nadie me da una respuesta concreta. Me dicen que la ejecutiva autorizada para realizar el trámite está de incapacidad, que la gerente no puede hacer el trámite, que la gerente está de vacaciones y el gerente suplente no tiene acceso a su computadora. Y así se van acumulando mis visitas a la sucursal, dos o tres veces al mes.

Después de tantos ires y venires, la pregunta es natural: ¿Tiene Banamex una estrategia para quedarse con el dinero de los clientes cuando es poco y al beneficiario le sale más caro el caldo que las albóndigas?

Hermenegildo Castro Ojeda